Contactos con chicos feos

Madre con derecho y su hija me intentan secuestrar en un gimnasio que me pertenece por testamento

2020.09.07 23:15 KodiMgod Madre con derecho y su hija me intentan secuestrar en un gimnasio que me pertenece por testamento

Esta historia me ocurrió en febrero a un dia de mi cumpleaños 15 todo esto antes del covid en mi pais, le daré un poco de contexto que hará que entienda mejor: Contexto: Mi padre tenia un gimnasio grande y yo desde los 6 años iba y aunque empeze a entrenar a los 8 todos me conocían como el chico mamado o el hijo del dueño, mi padre se divorcio de mi mamá y como mi mamá se quedo con mi custodia el decidió que si le pasaba algo el el gimnasio seria de la chica asistente de mi papá y ella me daría el gimnasio cuando tuviese 18, esa señorita es amiga mia y cuando voy siempre hablamos (Dato hipermega importante)
Elenco de esta obra ganadora del Oscar:
Yo: como yo pues quien mas K: La Karen con sobrepeso (Madre con Derecho) HK: Hija con derecho, ella era la que iba al gimnasio D: La chica que seria dueña hasta que yo tuviese 18 años
Ese dia yo llegue al gimnasio tarde eran como las 7 de la tarde y me puse a correr en la caminadora, total estaba calentando para el resto de ejercicio, cuando siento que me estan mirando (Aclaro que como soy el hijo del dueño mucha gente incluyendo los trabajadores me miraban ejercitarme asi que era normal y ya no me incomodaba, cuando termino de correr la Karen y su hija se acercan y pasa lo que tenia que pasar :'v
K: Oiga joven usted es muy guapo (Mucha gente me decía eso por mi cuerpo porque de cara estoy bien feo xd) Yo: Muchas gracias señor
Yo ya me iba para hacer pierna
K: Oye no estarás buscando novia? Porque mi hija esta soltera (La hija estaba sonrojada a mas no poder)
Yo: Estoy soltero y la verdad no tengo ganas de dejar de serlo HK: Yo soy muy guapa y tu estas bien fuerte anda se que quieres (Si estaba guapa pero, no era mi tipo por su forma de ser xd) K: Además somos una familia con dinero y contactos asi que te conviene que estes con mi hija Yo: Señora se lo repito no quiero estar en una relación
Haci seguimos como unos 10 minutos hasta que uno de los empleados que preparan los batidos de proteínas (Es mi amigo porque solo es dos años mayor que yo y pues tenemos coincidencias) el me preguntó si todo bien y yo todo pendejo le dije que estaba bien
K: Tienes que estar con mi hija o veras! Yo: Vere que?
La hija de la Karen me trata de besar y yo pues la alejo, la Karen me agarra de los brazos y me empieza a llevar a la salida su hija me puso un plástico en la boca para que no hablara hasta que cuando intento salir del gimnasio, entro la jefa del local mi amiga y la conversación fue algo asi:
D: Señora porque esta llevando al joven asi? K: El es mi hijo y se a portado muy pero muy mal D: Así? Con que usted es (Nombre de mi mamá) K: Si lo soy y eso a usted que le importa? D: Porque la señora (Nombre de mi mamá) juro que no quería volver a hablarme o verme y hasta donde se este chico no tiene hermanas, ademas el chico es el futuro dueño de este gimnasio, asi que con que derecho lo trata así?
Como comprenderán la Karen se puso palida y su hija se puso roja porque no sabian como responder ante esto xd. La señorita procedió a llamar al guardía el cual condujo a la Karen y su hija a la recepción lejos de la salida, tambien llamaron a la policía.
D: Esta bien? Yo: Si eso creo D: Quien es esa gorda? Yo: Ni idea solo se que ella quería que saliera con su hija y me quisieron secuestrar D: Tranquilo ya viene el serenazgo (Policía local de esa área)
Cuando llegó el policía la señorita le explicó todo el problema y que me trataron de secuestrar (yo no lo hice porque si me asuste bien feo) Al final llego mi mamá quien le agradeció a la señorita que me ayudara y la Karen se fue unos 10 años de carcel por los cargos de secuestro, acoso a menor de edad, hacerse pasar por mi madre, daño psicológico a un menor de edad, y otros cargos que no me acuerdo, a y tambien me dieron unos 200 soles nose ni porque pero me los dieron
Reflexión: Sigan siendo feos no traten de ser guapos que luego les pasa lo que a mi
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2020.05.19 20:07 samuraisan4800 Mi vida asquerosa desde el principio

Hola a todos, soy un chico de 15 años cansado de todo, pero bueno empecemos desde el principio: Repetí preescolar 3 ( eso sería como una guardería en los colegios de mi país ) bueno, repetí y no hice muchos amigos en el colegio en el cual repetí, o bueno incluso me atrevo a decir que no tenía amigos. Me transfirieron a un nuevo colegio para volver hacer mi preescolar 3, me gradué y todo bien. Volví a mi antiguo colegio en el cual repetí el preescolar para hacer mi primaria ahí, pase 1er y 2do grado normal ( aunque con las materias por el piso ) cuando llegue a 3er grado es cuando empieza todo lo malo en mi vida, había un grupo de niños que se metían conmigo siempre ( aunque no sabría decir si era bullying o no ) pero bueno, siempre se metían conmigo hasta que un día en clase de educación física me estrese mucho por los niños y los golpeé a todos, me castigaron, luego cuando volvimos al salón me estaban provocando y los volví a golpear y bueno, llamaron a mi papá a la dirección y creía que eso iba a ser todo ( cuando la verdad iba durar todo el resto de mi primaria estresando y golpear a la gente ) tenía un mejor amigo con el cual siempre me la pasaba con él en el colegio, pase mi 3er grado normal aunque siempre tenía algún que otro episodio en qué golpeaba a la gente que me molestaba, mi 4to grado fue raro y triste a la vez, es ahí cuando todos en el salón se empiezan a distanciar de mi y quedó como el bicho raro y solitario del salón ( cabe destacar que no sabía muy el motivo por el cual me excluían de todo, tal vez era porque si me molestaba golpeaba a la gente, no lo sé ) y pase mi 4to grado sólo y aunque también tuve algunos episodios de golpear gente. 5to grado fue el peor de todos, seguía siendo el solitario del salón pero quería socializar con un círculo social en específico pero siempre me excluían y me decían "tu no perteneces aquí" y a las profesoras no les importaba yo, ellas le prestaba atención a unas niñas nada más solo por el Interés de que una era millonaria o algo así ( cabe destacar también que la niña millonaria se integró al colegio en 5to grado y como la mayoría de mi colegio son interesados e hipócritas, no dudaron en hacerse amigos de esa niña ) y también le tenía cariño a la típica niña perfecta, hacia todo perfecto, sacaba buenas notas en todo, estaba metida en todas las actividades extras del colegio, básicamente todo el colegio la admiraba por ser perfecta. Mientras que a mí nadie me admiraba, más bien hacían la vista gorda de mi y me ignoraban mientras que yo pedía un poco de cariño en ese maldito colegio, pero nadie se preocupaba por mi, o al menos hasta que un día una de la profesoras me inculpa de que yo bote un libro de una chica de mi salón, y aunque podría tenerle cierto odio al salón, no sería capaz de pagar mi rabia con esa chica ( también se había integrado al colegio en 5to grado e hizo amigas rápidamente y yo no tenía mucho que ver con ella ) y bueno, entre mi rabia de que me estaban inculpando de algo que yo no hice y la frustración, empecé a gritarle a las profesoras ( incluso las insulte ) y como no servía de nada molestarme con ellas, agarre mis tijeras y me empecé a cortar mi brazo izquierdo haciendo así que me cortará un poco las venas ( aunque las heridas que me hice en el brazo no eran muy profundas para desangrar mucho ) y bueno, al final todo el salón se quedó perplejo al ver lo que hice y citaron a mi mamá a la dirección, nos fuimos a casa y mi mamá quería cambiarme de colegio, y yo no quería cambiarme no se porque ( debí de aprovechar para irme de ese colegio cuando debía ) pero bueno, al final pase 5to grado pero falte muchas veces a clases por motivos personales, en 6to hice amigos por fin y hasta me invitaron a una fiesta ( destacó que desde 3er grado todo el salón hacían fiesta e invitaban a todos, mientras que yo era el excluido ) y aunque tuve alguna que otra pelea en 6to con las profesoras, me gradué y me fui del colegio. algo que se me olvidó mencionar antes es que a mitades de 5to grado mi mamá me metió en los scouts para tener un pasatiempo y socializar, aunque en mi primer grupo scout no era mi tipo porque era para personas con Asperger ( si, tengo Asperger ) decidí cambiarme a otro grupo scout en dónde me sentía cómodo, al poco tiempo esa comodidad se fue perdiendo, cuando los amigos que hice en ese grupo se fueron a otros grupos scouts, y había un chico el cual siempre se quejaba de mi y me decía que no servía para scout y que mejor debería estar en la basura, y eso me hirió mucho al punto de que me puse a llorar a escondidas en un campamento, pero ahí estaba una amiga para consolarme, al final me cambié de grupo scout, y también me transfirieron a un nuevo liceo gracias a unos amigos de mi mamá que sus hijos estudiaban en ese liceo ( destacó que conocía al hijo de ellos desde pequeños, nacimos el mismo año y al principio nos llevábamos bien, pero al final no le hablaba no se porque motivo, pero ya me he disculpado con el por ello ) y entonces en mi 1er año de bachillerato todo bien, hice amigos y me sentía cómodo. Los problemas empezaron en 2do año que es cuando más problemas me metí y me hicieron sentir mal y había dos chicos de mi grupo scout en mi liceo ( Digamos que mi liceo y los scouts estaban interconectados ) y todo bien en los scouts si no fuera porque me cerraron una patrulla por mi culpa ( una patrulla es como un equipo de fútbol por así decirlo en el cual tienes que competir con otras patrullas ) fui un guía pésimo para esa patrulla y decepcione a todos los scouts por ello y no se cómo aún sigo en los scouts si decepcione a todos. En el liceo me calificaron de sapo algunos amigos porque trato de ayudarlos con cosas que ellos me cuentan sin saber que ellos se lo tomarían a mal de que yo se los dijera a las personas para que los ayuden, desconfían de mi e incluso creo que no me quieren ver la cara. Los de mi antiguo colegio ( tengo contacto con algunos de ellos ) me contaron del que era mi mejor amigo del colegio se volvió mejor amigo de la persona que me excluía y me trataba mal en 5to grado, e incluso se convirtió en algo como un pandillero de cartón que se un tipo rudo de barrio sabiendo que es hijo de mami y papi, y bueno al final el que era mi mejor amigo lo dejo de ser e hice unos nuevos mejores amigos aunque algunas veces me hacen sentir mal por cosas que he hecho mal, puedo contar con ellos pero bueno. Básicamente mi vida se resume asi; Soy una pésima persona que no aporta nada a la sociedad, no sirvo como scout al punto de que creen que es mejor que me vaya de ahí y hasta me he llegado a frustrar delante de todos haciendo que me llamen malcriado, en los estudios mis notas no son muy buenas aunque me esfuerce siempre saco mal algo, como amigo soy una porquería para todos, soy feo y he tratado de ejercitarme para que así al menos llame la atención pero soy horrible y no sirvo para eso. Y solo espero el día en el que reúna valentía y fuerzas para morirme de una vez por todas y hacer a todos felices.
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2020.03.20 02:18 rosadodulce Sobre escribir en Uruguay

Hola gente de este hermoso subreddit!!
Toda la vida me gustó escribir. Era de esos gurises que cuando en la escuela hacer una redacción sobre cualquier tema random, se ponía a escribir con toda la emoción y siempre le sacaban la hoja con los textos inconclusos. En mi casa, teníamos la afición con mi hermano de escribir historias (generalmente plagios descarados a los argumentos de los videojuegos que jugábamos) en documentos de Word y leernos mutuamente. Así comencé a crear. Escribía con la inocencia típica de la infancia, sin miedos, sin censuras ajenas ni propias, por el simple placer de ver crecer algo de uno mismo. Cuando fui un poco más grande, en el liceo tuve contacto con una realidad que creo que cualquier persona que disfrute de crear conoce: hay gente que se dedica a hacer lo que vos hacés, y algunos lo hacen muy bien. De verdad. Este descubrimiento me desmotivó enormemente cuando me di cuenta que, incluso intentando imitar el estilo de los autores que más disfrutaba leer, no me acercaba ni a la punta de los pies de los textos que admiraba, que aparecían como gigantes, monstruos lovecraftianos imposibles de abarcar ni replicar; textos que seguían hablando incluso cuando sus autores habían dejado de hacerlo hace cientos de años.
Por un tiempo abandoné la escritura. Estaba tan empeñado en hacer algo bueno que había terminado no haciendo nada. Mis intereses creativos se canalizaron por otros lados: probé pintar, estudié (y estudio) música, aprendí a usar Illustrator y Photoshop y jugaba a ser diseñador gráfico, ¡intenté hasta diseñar videojuegos! Sin embargo, la escritura seguía reprimida, aplastada bajo el peso enorme del convencimiento de que no era bueno para eso, de que no era para mí, de que era una pérdida de tiempo. Hablando de tiempo: pasaron muchos años. Me empezó a salir barba, terminé el liceo, empecé la facultad, conocí a mis mejores amigos, me enamoré, llegaron primos y se fueron abuelos. El último elemento de una enumeración siempre es el más potente, y este caso no es la excepción. No se nota nunca el paso del tiempo salvo cuando muere alguien a quien amamos o cuando miramos cómo crecen los más chicos. Así como fueron cambiando cosas en mi vida, yo también cambié. En el medio me di cuenta de que no importaba ser bueno o no. En nada. En el fondo solo importa hacer lo que nos produzca satisfacción, porque al fin y al cabo es de lo poco en la vida que vale la pena. Eso, y amar. Cuando la muerte pega cerca te acordás de que existe, de que esto se termina. Así que, a fin de cuentas, ¿qué mierda importa ser bueno, malo, existoso, lindo, feo, o cualquier otra cosa?
Comienzo, desarrollo, nudo y final. Si seguimos esta receta, el relato termina con una nota positiva: después de tanto tiempo, decido volver a escribir. Sin embargo, en toda historia, las notas positivas necesitan de una negativa que las compense, para que el final sea más creíble. Sigo con inseguridades (¿cómo no tenerlas?), aunque ya no intente más ser como nadie. Esa es la mía. Sin embargo, aunque mi relato termina en este punto, el post sigue, y entra mi pregunta hacia ustedes. Leyendo por ahí, me di cuenta de lo mucho que necesitaba antes la sociedad a los escritores. Al haber un rango de opciones más limitado en la literatura que llegaba del exterior, se consumía con más frecuencia literatura producida en nuestro país. La globalización e Internet fueron beneficiosas en un montón aspectos pero, a la vez, cerraron un poco las puertas a que los escritores de acá sean tan seguidos como los del resto del mundo. Hay tanta oferta que la gente piensa “para qué leer a este flaco que no lo conoce nadie, cuando puedo acceder a tantas cosas que sé que son buenas y que probablemente me gusten”. Es un pensamiento respetable y con sentido, pero también pone límites a que emerjan (y se difundan) otros nuevos autores de literatura nacional, que pueden gustarnos tanto o más como aquellos extranjeros que disfrutamos de leer. Dicho esto,
¿piensan que es posible, hoy en día, vivir como escritor siendo joven y sin tener una carrera consolidada tras la espalda?,
¿consumen literatura nacional? en caso de sí hacerlo ¿que libros recomiendan?,
si les gusta escribir ¿cual es su experiencia? ¿piensan publicar algo en un futuro?
Por último, propongo que haya un espacio dentro del sub (capaz un flair específico) o fuera de él, creando un sub aparte (aunque creo que no sería una opción muy exitosa) para que los que escriban y tengan ganas de hacerlo, puedan compartir sus textos y recibir feedback.
A los que llegaron hasta acá les agradezco muchísimo, quedó eterno el post jaja. Espero sus opiniones al respecto.
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2020.02.26 04:30 CrackerDragonBlue BTS - The Truth Untold

BTS - The Truth Untold
https://www.youtube.com/watch?v=IjBpqsHLSrk

https://preview.redd.it/9dtai90bs6j41.png?width=743&format=png&auto=webp&s=27df42d342b601fe1b14a688870d35bbcbac32e3
Cove en español BTS BTS ARMY ( Jungkook V Jimin Suga Jin RM J Hope ) Jungkook de BTS V de BTS Jimin de BTS Suga de BTS Jin de BTS Rap Monster de BTS J Hope de BTS
EXPLICACIÓN The Truth Untold está inspirada en la historia "La Città Di Smeraldo" que tiene lugar en una pequeña ciudad de Italia, entre los años 1500 y 1600. Esta historia habla sobre un hombre que era 'feo' y a causa de su aspecto, recibió mucho odio y crueldad, así que decidió encerrarse en un viejo castillo. Su única felicidad consistía en plantar flores en su jardín. Un día apareció una mujer, saltó la verja del jardín y robó una flor, haciendo enojar mucho al hombre. La mujer volvió por más flores durante las noches siguientes, así el hombre comenzó a esperarla y sentir curiosidad, hasta que un día notó que la mujer vendía aquellas flores para ganarse la vida. Desesperado, él quiso ayudarla, quería enseñarle técnicas para plantar flores, quería enseñarle todo lo que sabía sobre jardinería, pero tenía miedo de que le aterrorizara su aspecto. Llegó a la conclusión de que la única manera en que podría ayudarla era dejar que siguiera robando flores de su jardín. Además decidió crear una flor única y nunca antes vista, para que pueda ser vendida a un elevado precio. Después de muchos intentos fallidos lo logró y llenó su jardín con aquella creación única en el mundo, la Flor Smeraldo, pero la mujer dejó de venir, por más que esperara noche tras noche ella no aparecía. Al tener miedo de que se marchara, decidió ir al pueblo a buscarla, cubriendo su rostro con una máscara, pero descubrió que la mujer había muerto. Se lamentó por no tener el valor de hablarle en aquel entonces, ya que ella murió a causa de su pobreza. En la historia el hombre no se amaba a sí mismo y tenía miedo de que ella lo rechazara por su apariencia. Si se hubiera amado a sí mismo, podría haberle mostrado su rostro a la mujer y haberla ayudado antes.


https://preview.redd.it/f8lsk4jrs6j41.png?width=740&format=png&auto=webp&s=a34408d33ebd1376556a8cb75e5b2263cfcae1cc

1era Historia] El desafortunado encuentro con “Smeraldo” prologo de la historia

Hola, soy el florista “Testesso”
La razón por la cual abrí este blog es para presentarles una flor muy particular llamada “Smeraldo“. Estoy alistando todo para abrir mi florería especializada en Smeraldo, por mediados de Septiembre.
Algunos de ustedes van a pensar que este blog es sólo para promocionar mi florería, pero creo que mi encuentro con Smeraldo no es meramente por negocio

La primera cadena de mi destino con Smeraldo tiene lugar hace 5 años. Estaba estudiando en el extranjero en Dakota del Norte, en el centro de Norte América, decidí viajar a Virginia para participar en “Flores del 2012” patrocinado por una escuela de floristas americanos. Me tomó más de cinco horas ir de Dakota del Norte a Virginia, y de mi dormitorio a la escuela me tomaba más de 7 horas.
Esta es nuestra “Escuela de Smeraldo” especializada en Smeraldo ( https://www.facebook.com/The-Smeraldo-Academy-1372227712830663/ )
Pero después de un largo viaje, lo que descubrí en el recinto fue un póster que decía “Los Origenes del Juego de Cartas”. Debido a que el evento de “Flores del 2012” ya había terminado una semana antes y en ese tiempo, la escuela Americana del Juego de Cartas estaba teniendo un evento ahí. No escribí la fecha en mi diario. En aquel entonces, estaba nervioso y pasmado, pero echo un ojo al pasado, creo que todo estaba destinado a suceder. Estaba tan cansado que no tenía la fuerza de ir a ningún otro lugar, así que simplemente me senté ahí y atendí a la lectura. Afortunadamente, fue una lectura demasiado interesante y la parte que hablaba sobre una flor, me fascino muchísimo más, probablemente porque trabajo como florista. Ustedes tal vez lo hayan adivinado ya, esa flor era… “Smeraldo”
Como pueden ver en la foto, Smeraldo tiene esa atmósfera cálida. La forma romántica de sus pétalos con un profundo y misterioso color ¿no sienten como si hubiera una historia triste detrás? Así es. Smeraldo es una flor con una historia desgarradora. Ustedes pueden saber la historia a través de el lenguaje de esta flor, “non potevo dire la verittà”, significa “La verdad que no se pudo contar” en español. Mirando este significado, puedes descifrar que esta historia es sobre amor, sobre un amor trágico ¿no es así?
De ahora en adelante, voy a revelar poco a poco la historia sobre Smeraldo y el Juego de Cartas a través de este blog.

[2da Historia] ¿Qué es “La Flor Smeraldo”?

La mayoría de la gente piensa que “Las Flores” sólo se utilizan para días especiales. Antes de que me convirtiera en florista, tenía el mismo pensamiento. Pero un profesor que solía darme clases en América dijo esto:
No es que necesitemos flores para los días especiales, la existencia de las flores hace los días especiales”
Cuando decidí traerme un Smeraldo a Corea, esas palabras se volvieron mi fortaleza. “Incluso si no es conocido, espero que ellos puedan sentir la felicidad de tener un Smeraldo…” Con ese deseo en mi mente, decidí abrir mi florería especializada en las flores “Smeraldo”, este septiembre.
a vista del interior de “Flower Smeraldo” en construcción para la inauguración en Septiembre.
El interior de “Flower Smeraldo” será algo minimalista con un color blanco de tema para resaltar la belleza del Smeraldo. Los Smeraldos estarán acomodados en el mostrador de la ventana de forma diferente de acuerdo a la atmósfera de cada día, como un regalo de la felicidad momentanea de la vida cotidiana para aquellos quienes pasen por afuera del local. (Soy muy simple ¿No es así…….?)
La tienda sigue en preparativos para la inauguración, pero en caso de que lo necesiten, ofreceré servicio de entregas a algunas zonas. Pero por favor, comprendan que la cantidad será limitada. Smeraldos pueden expresar varias atmósferas, así que lo más importante que deben decirme, es que tipo de atmósfera desean, claro depende mucho de quien las va a recibir y la situación. Debido a la oferta y la demanda de los Smeraldos, algunos pueden estar no disponibles, tomaría como una semana más o menos, en caso de que necesite importar o buscarlas, así que por favor, ordenen con 2 semanas de anticipación. (Por supuesto que voy a hacer todo lo posible para encontrar las que más encajen a la temporada.)
El clima es sofocante todos los días. Debido a que los Smeraldos crecen en las granja del norte de Italia, en una zona con extremo cuidado en la temperatura, se traen a Corea para evitar que las flores se marchiten, serán tratados con delicadeza para no afectar su diseño. De esa forma, Smeraldo podrán permanecer frescos y hermosos.
Para más información, por favor, dirigirse al correo de abajo. Gracias!! [[email protected]](mailto:[email protected])

[3ra Historia] ¿Cómo fue descubierto “Smeraldo”?

Hoy les voy a contar como “Smeraldo”, alguna vez considerada “La Flor de legenda”, pudo venir al mundo
En realidad, hace 5 años, cuando escuché la historia en el evento del “La Academia del Juego de Cartas”, ya se había establecido que Smeraldo sólo aparecía en las legendas. (Voy a publicar sobre la conexión entre el juego de cartas y el Smeraldo, más adelante.) Pero un día de verano en 2013, una noticia impactante llegó a mí. Ese recuerdo sigue viviendo muy fresco en mi mente. Estaba lavando mi cara después de haberme levantado cuando el teléfono sonó. Era la llamada de una amiga, a quien conocí en el evento del Juego de Cartas.
Asistimos a las lecturas juntos por accidente y estuvimos igual de fascinados por el Smeraldo, así que después de eso, nos mantuvimos en contacto. Yo vivía en Dakota del Norte mientras ella en San Francisco, nos gustaban las mismas cosas, así que la distancia no fue un problema. Regresando al tema, lo que ella me dijo fue que aparentemente Smeraldo fue descubierto en la vida real. No pude decir nada por un rato. Gritamos al mismo tiempo en el teléfono.
📷
La foto de arriba fue cuando Smerldo fue descubierto por primera vez. Incluso ahora, mi corazón late tan rápido cuando veo la foto.
En ese entonces, “amtest (amare_0)”, era un famoso viajero en Instagram, subían fotos de flores que descubrían por accidente mientras viajaban por el norte de Italia. “amtest(amare_0)” en realidad no sabía sobre Smeraldo, sólo pensó que era una flor única y muy hermosa, que se habían encontrado mientras viajaban. Pero algunas personas en Instagram vieron esa foto y señalaron que era muy parecida a Smeraldo, y la historia se difundió como pólvora. Los historiadores locales revelaron información decisiva, el nombre antiguo del lugar donde las flores fueron descubiertas era ‘La Città di smeraldo’.
‘La Città di smeraldo’ en español significa “La ciudad de Smeraldo” . De acuerdo con los historiadores, el lugar era una un pueblo floreciente durante la época medieval, pero después de La Peste Negra pasará por ahí, quedó abandonado y se convirtió en el bosque que es hoy en día. Después de eso, muchos expertos de academias de floristas y academias de biología de todo el mundo fueron enviados al campo y publicaron que esas flores se creía eran Smeraldo.
En ese momento, Smeraldo creó una salvaje sensación en Europa y América. Cada país intentó plantar su propio Smeraldo, pero solamente pueden florecer en “la ciudad de Smeraldo”, nadie pudo tener éxito al cultivarlos en otras áreas. Había varias razones pero ninguna ha sido revelada aún. Incluso ahora, Smeraldos solamente pueden ser plantados en las granjas del norte de Italia y exportarlas a Europa, América y a una parte de Asia en cantidades pequeñas.
¿Quieren saber cómo una flor como Smeraldo creó una gran sensación?
Te contaré en la siguiente publicación.

[4ta Historia] La leyenda de “Smeraldo”.

¿Crees que eres hermoso? Una vez vi un experimento donde a la gente les preguntaban cual sería la puerta que abrirían, la que tenia escrito “Soy hermoso” o la que tenia escrito “No soy hermoso”. Si ustedes fueran ellos ¿Cuál elegirían? La razón por la que menciono esta historia, es para comenzar con la historia de amor de Smeraldo.
La historia de Smeraldo empezó en un lugar rural en el norte de Italia, entre el siglo 15 y 16. En la villa llamada ‘La Città di smeraldo’, había un pequeño castillo aislado. En ese lugar vivía un hombre con una apariencia grotesca.
📷 ▲ La villa en el norte de Italia en la cual se dice que estaba ‘La Città di smeraldo’.
No había nada para saber con certeza sobre el hombre. “Era el hijo del amor de un duke de una familia poderosa en Pyrenees, el duke se enamoró de la hija del jardinero y dieron a luz a un niño amado, la madre murió cuando se desangró durante el parto, la esposa y el hijo del duke querían matar a aquel hombre, así que el duke lo mandó muy lejos para que escapara.” Había muchísimos rumores pero la verdadera historia nunca fue revelada.
El hombre se escondió en el viejo castillo, solitario. Tal vez fue debido al odio y el rechazo que recibió desde que nació y cuando creció no abrió su corazón a nadie, estaba amargado y si alguien intentaba acercarse, se escondía. Su única alegría era ver crecer las flores que cultivaba en su jardín. Pero un día, una chica apareció cerca del castillo. La chica con su ropa maltratada, se puso de puntitas, saltó una barda para entrar al jardín y robó algunas flores. Al principio el hombre estaba que se lo llevaba el diablo, pasó toda la noche cuidando el jardín. Pero en un momento de somnolencia, la chica recogió flores otra vez y huyo. Esto sucedió muchas veces, hasta que una noche el hombre fingía dormir y miró como la chica huía. La curiosidad lo invadió. Sin darse cuenta, el hombre siempre esperaba por la chica, y un día la siguió. Se cubrió con una capa y después de seguirla, el hombre descubrió que la chica débil y pobre, estaba vendiendo las flores para sobrevivir.
El hombre quiso ayudar a la chica. Quería enseñarle cada método que sabía para el cultivo de flores, quería enseñarle como cultivar flores hermosas. Pero no podía acercarse a la chica, tal vez ella se asustaría por la apariencia de aquel hombre, ella nunca podría amar su apariencia grotesca. Al final, la única cosa que pudo hacer fue cultivar y cuidar de las flores para que así ella continuara visitando su jardín.
El hombre decidió crear una flor fuera de este mundo. Comenzó a hacer una flor que la chica pudiera vender a precios caros. El hombre se encerró en el castillo para hacer la flor. Después de innumerables intentos, hizo una flor que nunca había existido en el mundo y llenó su jardín con esa flor.
Pero la chica dejo de aparecer, no importó cuanto espero, ella no visitó más el jardín de aquel hombre. La preocupación se apoderó del hombre y fue a la villa con la cara cubierta, la chica estaba muerta.
📷
Esta es la historia de Smeraldo. Nadie sabe si es real o es una historia creada por alguien mientras observaba la flor, pero cada vez que veo las Smerlado, esta historia viene a mi mente y me llena de muchos pensamientos. ¿Qué hubiera pasado si el hombre se hubiera armado de valor, mostrando su cara y revelando la verdad? ¿Hubiera huido la chica? o ¿Se hubiera enojado?. El valocoraje no es una cosa sencilla.
En realidad, he pasado por algo similar, también. Fue con mi amiga que conocí en la Academia del Juego de Cartas, a quien mencioné al principio de esta publicación. Tenia un crush con esa amiga. Ella era brillante, tenía un carisma hermoso y estaba llena de luz. Después de escuchar sobre el descubrimiento de Smeraldo, hablamos sobre flores y prometimos ir a ‘La Città de smeraldo’ juntos. No creo que ella no haya sentido nada por mi, porque ella me dijo que debíamos ir juntos también.
Aún hay ocasiones en las que pienso que hubiera pasado entonces. Su cara brillaba con curiosidad y anticipación, se escabullía llevando una gran mochila, organizando la ida, reservando los boletos de avión y hablando sobre el calendario con mucha emoción.
Hay momentos que nunca voy a ser capaz de olvidar. Es una herida que el tiempo no va a poder curar.

[5ta Historia] “Las cartas de Ashbless”

Ya les he contado la historia de Smeraldo en la publicación anterior. ¿Siguen recordando el lugar donde fui la primera vez para conocer más sobre Smeraldo, la academia del Juego de Cartas? ¿Tienen curiosidad sobre la conexión entre Smeraldo y el Juego de Cartas? Hoy, voy a contarles sobre la figura relacionada con las cartas, William Ashbless.
No hay mucho que decir sobre Ashbless, aparte de que él era un hombre de la nobleza italiana y un poeta. Ashbless también era un experto jugando cartas, lo cual empezó a ganar popularidad en Europa por el siglo 16. Hacia el juego de cartas para el palacio y los salones de las mujeres de la nobleza, después se dijo que se enfermo por estar demasiado inmerso en su trabajo.
Eso fue cuando él se fue al campo para cambiar de aires. Mientras buscando por una calurosa primavera y lugares con aire fresco para recuperar su salud, Ashbless se encontró con Smeraldo. Al borde de la villa rural donde sólo estaban las ruinas de un castillo abandonado, una flor con una belleza más allá de este mundo, floreciendo estaba. Preguntó por el nombre de la flor, pero nadie en la villa lo sabia. Entonces una mujer vieja le contó la historia de amor sobre la flor.
Probablemente se habrán dado cuenta cuan inmerso estaba en el juego de cartas, Ashbless era una persona romantica. La historia de amor de un hombre feo y una chica pobre, conmovieron su corazón. Ashbless nombró la flor y creo ahí el lenguaje de las flores. La flor fue nombrada “Smeraldo” después del nombre de la villa, ‘La Città di smeraldo’, y su lenguaje de la flor es ‘the truth that couldn’t be told (non potevo dire la verità)’. Después de regresar a su lugar, hizo “La carta de la Flor” inspirada en Smeraldo y fue incluida en “las cartas de Ashbless”.
Sus significados verticales son “Fructificado”, “Floración” y sus significados invertidos son “Caida”, “Fin” y “Nuevo Comienzo”.
Carta de Ashbless
Se dice que las cartas de Ashbless fueron la sensación en Europa. Pero no muchos lo recuerdan ahora. La razón fue debido a que la familia Ashbless perdió su poder en la lucha entre la nobleza, por lo que como castigo se les borró de la historia. Conjunto a eso, la carta de Ashbless y la historia de la flor de Smeraldo fueron olvidadas también.
Pero como toda hermosa leyenda, hubo una cosa, una cosa que carga toda esta historia, que no pudo ser borrada y es aún recordada. La historia de amor y la historia de Ashbless serán revividas nuevamente. Les hablaré sobre eso en la próxima publicación.

[6ta Historia] “Madam Lenormand” y “La carta de la flor”

Hay una pintura llamada <Madame Lenormand On The Salon> de un artista francés, Jean-Francois Rolland. Madame Lenormand se dice era una astróloga francesa atesorada por la esposa de Napoleón, la reina Josefina. Antes de que se convirtiera en astróloga para la reina Jofesina, era ya famosa por leer el tarot para las mujeres de la nobleza, acumulando una fortuna significante. Su ‘Lenormand Oracle Card’ es conocida por influenciar un numero considerable de barajas. Incluso ahora, la baraja de las cartas del oráculo se sigue agotando en muchos lugares del tarot.
Pintura de Madame Lenormand en la corte de Napoleón
Como Madame Lenormand era una famosa astróloga, hay muchas pinturas de ella sosteniendo o leyendo las cartas. La pintura de arriba es una de ellas también. Pero en lo que nos tenemos que enfocar aquí no es en la pintura de arriba, sino en la pintura llamada .
Pintada por el artista francés Jean-Francois Rolland, es una pintura de aceite con toques delicados y una atmósfera lírica peculiar, pero se perdió durante un incendio en la mansión de el recolector. El dueño de la mansión fue famoso por poseer documentos y pinturas que mostraban la alta sociedad de la época de Napoleón, así que inmediatamente buscó la pintura en la escena del incendio y la restauró. Muchas punturas y documentos fueron restaurados pero desafortunadamente, solo la parte de la carta de pudo ser salvada.
Esa parte fue la pintura que les presente en la publicación anterior. La carta con “La Flor” escrita en ella, como se pueden dar cuenta, es una de las cartas que Ashbless hizo basándose en Smeraldo. Esto es lo único que queda de Smeraldo y Ashbless.

[7ma Historia] “La verdad que no se pudo contar” / “The Truth Untold”

En realidad, mi familia no es tan rica. Tuve dificultades estudiando en América, era un extranjero y mi inglés no era fluido. No podía tener un futuro.
El día que prometimos ir de viaje juntos a Italia, estaba esperando por mi amiga en el aeropuerto, cuando la vi a través de la ventana de vidrio, ella estaba bajando del autobús con un chico muy atractivo. Inmediatamente me escondí. ¿Por qué hice eso?… No lo sé tampoco.. Yo sólo por instinto me escondí, me di la vuelta y me fui. Estaba como “Tienes razón, no hay forma en que nosotros dos podamos viajar a Italia. Para ella soy sólo un extranjero penoso que no sabe nada.
Ella me llamó pero yo no le contesté. Estaba aturdido frente al espejo de los baños del aeropuerto. Reservamos el vuelo juntos así que ella tenía que estar en algún lugar del avión, pero no la busqué. Sólo esperé. Esperé que ella se diera la vuelta y viniera a buscarme. Pero incluso después de que el avión voló el Atlántico, sobre el cielo de Italia y llegando al aeropuerto.. nadie vino a buscarme.
‘La Città di smeraldo’ fueron recuerdos dolorosos y felices para mí. La flor Smeraldo era tan hermosa que lloré. Y esa noche, algo raro sucedió. Estaba durmiendo en una casa de huéspedes, cuando me despertó un sonido extraño. Mi cama estaba bajo una ventana, pero seguía escuchando un sonido como si alguien estuviera tocando la ventana. Estaba en el segundo piso y afuera estaba tranquilo. Fue pasando la media noche, las cortinas se cerraron y no pude ver nada afuera.
No tenía miedo, simplemente fue extraño. Pensé en levantarme y abrir la ventana para ver quien estaba tocando la ventana del segundo piso, pero me detuve. Descubrí que eran las ramas las que estaban golpeando la ventana por el viento y me obligué a regresar a la cama y dormir, pero no pude dormir bien. Seguía escuchando ese sonido y me acosté en silencio como si estuviera forzando algo.
Era cerca de la noche el siguiente día cuando recibí una llamada de esa amiga. No, no era una llamada de ella. Él dijo que era su hermano, mi amiga estaba siguiendo a alguien con prisa en el aeropuerto y se accidentó, comenzó a tener problemas para respirar la media noche del día anterior y se fue al otro mundo. ​ Antes de dejar el dormitorio, abrí la ventada junto a mi ventana. El sol estaba brillando y muy lejos se veían los Smeraldos. Miré las flores, me senté bajo el sol y sentí el viendo soplar. Fue solo por un momento pero se sintió como si ella estuviera parada en la ventana viendo los Smeraldos junto a mí.
En el camino del aeropuerto a mi casa, después de regresar de América, recibí la noticia con la que había estado soñando por un largo tiempo, se hizo realidad. Mi florería Smeraldo en Corea fue aprobada por la Academia de Smeraldo. Como Smeraldo es una especie rara, la academia controla las ventas en el extranjero de forma muy estricta, así que me registré en la asociación y fue aprobada. Después de… 3 años que han pasado hasta la inauguración de ‘Flower Smeraldo’ en Corea, pero sigo pensando que las noticias de la Academia son la ultima cosa que mi amiga dejo antes de irse.
Ella me dijo ‘the truth that couldn’t be told (non potevo dire la verità)’ y se fue a otro mundo.
Esta es la cadena que me une a Smeraldo, como lo mencioné en mi primer publicación.

[8va Historia] Recibí el primer pedido oficial de un “Smeraldo” en Corea

Debido a que “Flower Smeraldo” está planeado su apertura para mediados de Septiembre, he estado muy ocupado planeando el método de entrega y de cobro de Smeraldo.
Es por eso que no podía entrar a este blog ya hace algún tiempo. Así que he regresado a revisar como es que el evento terminará pronto, vi que mucha gente está interesada en Semeraldo. Muchos participaron en el evento también. Muchas gracias a todos.
En realidad, hoy es un día muy feliz para mi. Han hecho el primer pedido!! Fui a la tienda donde aún están construyendo y un joven estaba observando y entró a la tienda. Esto suena raro, pero mi corazón se aceleró. Es como si me fuera a reunir con alguien que conocía ya de hace mucho tiempo pero que ha sido olvidado. Se supone que no debería ir a la construcción hoy, pero de alguna forma tenía muchas ganas de ir ahí desde la mañana, tal vez fue por el encuentro con esta persona. Me asusté un poco también, no lo sé, de todos modos es muy raro.
Y lo más sorprendente es que, la flor que este cliente vino a buscar fue Smeraldo!Él dijo que no sabía que esta era una tienda especializada en Smeraldos, que acababa de llegar como si una fuerza superior lo atrajera.Es el destino ¿no es así?Finalmente, recibí una orden de Smeraldo de él.Es oficialmente, mi primera orden en Corea.
nota de la primera orden de Smeraldo en Corea, la recibí del cliente. No he visto la forma de entrega aún así que use el post-it que llevaba conmigo.
En realidad, debido al calor en estos días, la oferta y la demanda de Smeraldo no es fácil. Le dije al cliente que probablemente no podría entregarle su ramo hasta finales de agosto, y después de pensar un rato, dijo que sería un momento perfecto, así que el pedido se pudo tomar sin ningún problema. Pero viendo la expresión del cliente cuando dijo eso, me di cuenta. Era un regalo para alguien importante.
Entonces le dije. “Quiero darte una tarjeta con el dibujo de Smeraldo, ¿qué te gustaría que se escriba?” Dudó un momento y luego escribió algunas oraciones. ¿Qué escribió? No puedo decírtelo, ya que es un asunto personal. Le pregunté de nuevo. “¿Pero por qué debe ser Smeraldo?” Su respuesta fue “Porque quiero ser una buena persona”. Supongo que se refería a que “quiere ser una buena persona” para a quien le vaya a regalar ese ramo de Smeraldo ¿no es así?
Después de que se fue, pensé mucho sobre lo que sucedió hace mucho tiempo. ¿Qué hubiera pasado si le hubiera contado mis sentimientos sinceros a mi amiga como ese cliente? Pero obviamente decir “qué hubiera pasado si” no tiene sentido. La perdí como un idiota, pero espero que ese cliente pueda expresar sus sentimientos sinceros y ser feliz.
El evento es el mismo, fue creado con el propósito de entregar los sentimientos sinceros de la gente a aquellos que significan mucho para ellos. Terminará a las 10PM esta noche y los ganadores se anunciarán en breve. Por favor, esperen con ansias. Me enviaron muchas historias aquí, por lo que podría tardar un tiempo, por favor les pido comprendan.

[9na Historia] Finalmente hoy entregaré el primer pedido de “Smeraldo”

El Smeraldo finalmente pasó por aduana y llegó a mis manos. Pronto se harán las entregas. Me siento feliz, emocionado y con una sensación de dolor reprimido al mismo tiempo. Estoy escribiendo esta publicación para dejar esta sensación aquí.
¡Además, se han entregado todos los arreglos de flores y regalos a los ganadores del evento de la semana pasada! Espero que todos los que reciban las flores sientan la sincera acción del remitente 📷 (Lamentablemente, dos ganadores no respondieron, así que no pude entregar los ramos de flores y regalos ㅠㅠ)
fUENTES INVESTIGADAS:
https://www.youtube.com/watch?v=IjBpqsHLSrk COVER EN ESPAÑOL
https://www.youtube.com/watch?v=8JVytJm8X2g ORIGINAL
https://btsqueretaromexico.wordpress.com/2018/07/06/la-historia-de-flower-smeraldo/
HERMOSO TEMA QUE PUBLICO ALGUIEN QUE DESCUBRÍ TIENE MAGIA EN SU INTERIOR.
Y DECIDÍ INVESTIGAR ESTE TEMA HASTA EL FONDO.
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2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

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2018.07.31 17:13 master_x_2k Zumbido II

Perra lideró el paso mientras trazamos un camino sinuoso a través de los muelles. Sus perros trotaban a su lado, de vez en cuando se detenían para olfatear, pero nunca se apresuraban o se quedaban tan atrás como para tirar de la correa.
Mirándola, pude ver cómo ella estaba más a gusto así. Cuando caminaba con los perros a su lado, pude ver que las líneas de su rostro eran más suaves, había menos tensión en su cuerpo. Ella no era tan resguardada.
De alguna manera había asumido que sus días de estar en las calles y defenderse eran los días malos para ella. Que era un paso adelante estar con nosotros. Estaba empezando a reconsiderar si eso era completamente cierto, al verla caminar con paso firme por las calles y callejones con sus perros a su lado. Aquí no tenía que preocuparse por tratar con las personas y las maniobras sociales que ya no podía entender. Esto era a lo que estaba acostumbrada.
Ella echó un vistazo en mi dirección, y una sombra de irritación tocó su expresión.
Estaba entrometiéndome en su dominio, arruinándolo. Si metía la pata y la jodía, tendría suerte de que me golpeara solo una vez.
Sabía que estábamos cerca de nuestro destino cuando oí los ladridos. Angelica dio un ladrido corto en respuesta, se puso en modo de ‘frenesí excitado’ y corrió hacia adelante, tirando de la correa. Perra la detuvo, la dirigió a echarse con un movimiento de su dedo, y esperamos. Cuando Angelica se relajó y apoyó la barbilla en el suelo, avanzamos de nuevo.
No conseguimos tres pasos antes de que Angelica tirara de nuevo, provocando la repetición de la orden y otra larga espera de un minuto.
La tercera vez que sucedió, Perra me dio una mirada oscura. Como si fuera por mi culpa, o más probable, ella podría haber anticipado impaciencia por mi parte. Aunque realmente no me importó. No era como si tuviera un lugar donde estar, y fue interesante ver su proceso.
“¿Cuánto tiempo la has tenido?”
“Cinco meses.”
“Eso es bastante sorprendente”, admití, “quiero decir, ella fue abusada antes de que la tuvieras, ¿no? Así que incluso con tener que superar eso, ella ya está mejor entrenada que cualquier perro que haya visto que no sea tuyo.”
“Sigue caminando,” ella instruyó a Angelica. Cuando Angelica no se movió, Perra repartió golosinas a Brutus, luego a Judas, y luego a Angelica a su vez, sin detenerse. “Los perros aprenden de su manada. Ella aprende algo imitando a Brutus y Judas.”
Asenti.
“De todos modos, la mayoría de los dueños de perros son retardados.”
“Puedo creer eso.”
Nos acercamos al edificio de donde provenían todos los ladridos. El esqueleto oxidado de una grúa pequeña estaba sobre un edificio parcialmente construido. Perra abrió la puerta y esperó hasta que estuve dentro antes de cerrarla y ponerle llave. Podía oír el rascar en la puerta justo después de la primera habitación.
Cuando se abrió la segunda puerta que daba acceso al edificio, una marea de perros casi nos derribó. No pude contarlos, pero hubo más de diez, menos de veinte. Todo tipo de razas, diferentes tamaños y formas.
Mientras que Perra se movió hacia adelante como si los perros no estuvieran allí, luché para siquiera levantarme. Me apoyé contra la puerta principal para mantener el equilibrio, y todo lo que podía pensar era en el momento en que Perra lanzado a sus perros encima de mí, cuando nos conocimos.
No podía permitirme parecer débil frente a Perra, así que evité pedir ayuda.
El cemento se extendía sobre casi la mitad del interior del edificio, como piso o la base, pero el trabajo se había interrumpido y abandonado por la mitad. Había áreas donde se había colocado piedra triturada en preparación para el vertido de cemento, y una combinación de viento y lluvia había mezclado tierra regular en la piedra triturada hace mucho tiempo. Cualquier lugar dentro del edificio que no estaba cubierto de concreto estaba marcado por parches de césped y algunas malas hierbas.
Tres paredes de la planta baja estaban erectas, madera contrachapada y paneles de yeso atornillados a marcos de madera, con bloques de cemento apilados contra la mayoría de las paredes exteriores. Ya se había hecho suficiente en la parte delantera del edificio para que los trabajadores de la construcción comenzaran a diseñar un segundo piso, proporcionando un saliente entre la planta baja y el cielo para mantener las cosas más o menos secas. La cosa era demasiado desastre como para saber si la pared exterior lejana había quedado incompleta o si se había caído. Estaba abierto al medio ambiente, dejando entrar rayos de luz solar polvorienta.
Perra se dirigió a una plataforma de madera apilada con bolsas de comida para perros, que descansaba sobre una plataforma de ladrillos. Ella desenvainó un cuchillo sobre la parte superior de dos bolsas y las dejó vaciar en un comedero que estaba colocado debajo. Me sentí agradecida cuando la mayoría de los perros a mi alrededor se apresuraron a buscar su comida.
El descanso no duró mucho. Varios de los perros comenzaron a luchar frente al abrevadero. Un labrador negro, gruñendo con su expresión convertida en algo grotesco, persiguió a un perro más pequeño directamente hacia mí. El pequeño perro colisionó con mis piernas, y con el labrador pisándole los talones, comenzó a pelear con uñas y dientes en su propia defensa. Un perro más grande, más largo y lánguido que el labrador, con pelaje muy corto, cruzó la habitación para unirse a la escaramuza, protegiendo al pequeño.
“¿Perra?” Pregunté, haciendo mi mejor esfuerzo para mantener mi voz tranquila mientras los perros luchaban debajo de mí, chocando contra mis piernas. Retrocedí, pero me trajeron la pelea una vez más.
“El negro es Sirius. Él es el más nuevo, no está acostumbrado a las cosas. Se pondrá mejor cuando los otros perros lo socialicen y yo tenga la oportunidad de entrenarlo.”
“Están, eh, peleando feo”, hice una mueca y levanté una pierna del suelo para mantenerla fuera del camino.
“Avísame si los hace sangrar.”
La pelea fue angustiosa, evocando recuerdos muy vívidos de los perros de Perra aterrorizándome. ¿Por qué esto me asustaba tanto cuando estar cerca de sus perros en forma de monstruo no me ponía tan nerviosa?
Cerrando mis ojos, me concentré en mi poder. Mi objetivo no era hacer nada con él, sino simplemente salir un poco de mi cabeza, lograr una perspectiva más amplia. Enfocándome en el panorama general, considerándome una figura muy pequeña contra el telón de fondo de todo un vecindario, pude centrarme. Podía ignorar a los animales peludos empujándose contra mis piernas, saltando a mi alrededor, presionando sus frías narices contra mis manos y brazos.
Una masa de bichos en mi vecindad inmediata se lanzó entre mis piernas. Mis ojos se abrieron de golpe, y vi al culpable, puse mis manos sobre él, el labrador de pelaje oscuro. Tampoco eran pulgas, ni garrapatas ni nada de eso. Era una masa más densa. El paralelo más cercano que podría dibujar sería un nido de avispas. O gusanos en una bolsa de basura.
“Perra”, hablé con cautela.
“¿Qué?” Sonaba... molesta era la palabra incorrecta. Parecía estar lista para matarme, por haberla interrumpido mientras les llevaba agua fresca a los perros.
“Creo que uno de estos chicos está realmente enfermo.”
Su cabeza se movió en mi dirección. “Muéstrame.”
Los perros dejaron de luchar mientras ella caminaba hacia nosotros. Aproveché la oportunidad para agarrar con cautela el collar de Sirius mientras ella se llevaba el resto. Ella me fulminó con la mirada, “Explica.”
Fue difícil organizar mis pensamientos, incluso sin tomar en cuenta de su intenso escrutinio. “Gusanos. Pero no, como, lombrices solitarias. N-no puedo ver a través de sus ojos ni nada. Um. No sé lo que son, así que solo puedo decirte lo que sé. En su mayoría son juveniles, solo unos pocos adultos, um-”
“¿Por encima del corazón, aquí?” Ella señaló un punto bajo en su pecho.
Asentí.
“¿Y las arterias? Hay uno de aquí,” señaló el hombro del labrador, “¿A aquí?”, Recorrió con su dedo a lo largo de su columna vertebral.
“Ahí es donde muchos de ellos están. Pero no solo están allí. Están en todas partes dentro de él.”
“Hijos de puta. Esos hijos de puta”, gruñó. “Les advertí.”
Agarrando el cuello del labrador, le ordenó al perro: “Ven, Sirius.”
El perro se resistió hasta que Brutus se adelantó, y luego avanzó, aunque aún tiraba y se retorcía contra el agarre de su collar.
“No sé perros”, le dije, siguiéndola dentro de la manada de perros justo dentro del edificio. “Nunca tuve una mascota, así que no tengo idea aquí.”
“Es un parasito del corazón. Algo que se supone que los perros deben tomar medicamentos para prevenir, todos los meses.”
“¿Los dueños no se los dieron, entonces?”
“El refugio no lo hizo. Vagos, tacaños de la puta madre. Este es el segundo perro que obtuve de ese lugar que no fue atendido. ¿Y las personas que adoptan consiguen un perro enfermo? Hijos de puta, hijos de puta, hijos de puta.
“¿Qué vas a hacer con él?” Intenté ignorar a los perros que pululaban a mi alrededor, seguir avanzando y seguir a Perra.
“Nosotras vamos a ayudarlo.”
Negué con la cabeza. “No creo que pueda sacar a los gusanos sin lastimarlo. Quiero decir, están en su torrente sanguíneo y lo más parecido a una salida serían sus pulmones, y creo que sangrarían demasiado. Ni siquiera estoy segura de poder moverlos.”
“Agarra esa cadena.” Señaló hacia el otro lado de la habitación, aun sosteniendo a Sirius.
Vi varias cadenas pesadas, manchadas de óxido, enrolladas y colgadas en la pared sobre una plataforma de ladrillos desgastados por el clima. Me apresuré y la bajé. Fue lo suficientemente pesada que tuve que arrastrarla sobre la hierba para llevársela.
“Mochila”, me dijo. Me la quité y se la entregué. Abrió el frente y me entregó un mosquetón, un bucle de metal con una bisagra de bloqueo. “Ve y ata la cadena a algo sólido.”
Lo hice, colocando la cadena alrededor de la base de la grúa que estaba atornillada a la plataforma de concreto, hacia el centro de la habitación. Pasé el extremo a través del mosquetón y regresé a Perra.
Judas, Brutus y Angelica ya estaban a la mitad del tamaño normal. Perra tomó la cadena y comenzó a extenderla alrededor del perro que luchaba, enrollándola en media docena de mosquetones para que se extendiera alrededor de su cuello, cuerpo y estómago, y entre sus piernas.
“¿Que está pasando?”
“Estoy usando mi poder sobre él. Y él no está entrenado.”
“Espera. ¿Acaso un perro no mató a algunas personas, cuando obtuviste tus poderes por primera vez?”
“Sip.”
Sentí que los latidos de mi corazón se aceleraron un poco. “Entonces esto es realmente peligroso.”
“Sip.” Ella tiró de la cadena en el cuello de Sirius.
“Bueno.” Exhalé lentamente. “¿Qué puedo hacer?”
“Mantente fuera del camino por ahora.”
Sirius comenzó a crecer. Los músculos se ondularon bajo su abrigo negro, y él chilló, alejándose.
“¿No podríamos quizás tranquilizarlo, primero?”, Le pregunté, viendo al labrador tratando de escapar, a pesar de las cadenas que lo ataban.
Perra sostuvo la longitud de la cadena en sus manos, manteniéndolo en su lugar. “No. Mi poder quemaría las drogas.”
“A él no le gusta esto.”
“Se necesita acostumbrarse. Pero esto es mejor de lo que pasaría si un veterinario se encargara de ello. Más seguro.”
No para nosotras, pensé, mientras Sirius retrocedía. Perra lo jaló más cerca de ella, moviendo su agarre a la cadena en su cuello y pecho para soltar un poco las cadenas y darle a Sirius más espacio para crecer. Tenía las orejas hacia atrás, el rostro marcado por el miedo y la ira, los dientes al descubierto. Me habría aterrorizado perdiera el control, dada la facilidad con la que podía quitarle la mitad de la cara a alguien con un solo mordisco, pero Perra nunca se estremeció ni rompió el contacto visual con él.
Algo se movió a mi derecha, y vi a Brutus caminar de un lado a otro. Los otros perros, los que no conocía, se mantuvieron a cierta distancia, mantenidos a raya por la presencia vigilante de Brutus.
Hubo un sonido de cadena arrastrando cuando Perra volvió a ajustar la cadena.
“¡Judas, Angelica!”, Gritó, liberando a Sirius y retrocediendo. “¡Sostener!”
Sirius, las pupilas reducidas a puntos, se lanzó hacia ella. Judas se interpuso entre ellos, mientras Angelica golpeaba al labrador desde un lado, tirándolo al suelo. En un momento, los dos perros estaban sobre él, Judas sosteniendo la garganta de Sirius en sus mandíbulas, mientras Angelica estaba a horcajadas sobre sus cuartos traseros. Incluso con dos perros de tamaño completo amontonados sobre él, Sirius logró dar pelea.
“¿El parasito del corazón?” Perra me miró.
Me sentí con mi poder. Fuera lo que fuera lo que estaba pasando dentro del cuerpo de Sirius, los gusanos se estaban revolviendo, desintegrándose y disolviéndose.
“Casi desaparecido.”
Ella asintió.
Dirigió su atención a Sirius, que yacía boca abajo, con el pecho agitado. “Los parásitos del corazón tienen una bacteria dentro de ellos. Cuando mueren, la bacteria se libera en el perro. Tener un tratamiento veterinario es un proceso largo que implica inyectar arsénico en los músculos y muchos antibióticos. Así, su cuerpo no solo los matará, sino que también puede matar la enfermedad. Él estará bien mañana.”
Sirius dejó escapar un largo y lúgubre ruido, en algún lugar entre un gemido y un aullido, lo suficientemente fuerte como para que tuviera que apartar mi rostro y taparme los oídos.
Cuando estaba seguro de que no iba a volver a hacerlo, solté las manos. Le pregunté a Perra: “¿Has hecho esto antes?”
Ella sacudió su cabeza. “He usado mi poder en la mayoría de ellos, pero solo un poco, para mantenerlos sanos. Sirius es el único que he hecho tan grande desde Angelica, Brutus, Judas y Rollo.”
Casi le pregunté quién era Rollo, pero mantuve la boca cerrada. Era un hábito mío, descubrí, que por lo general empujaba demasiado la conversación con Perra, le daba una excusa para enfadarse conmigo. Podría priorizar otras cosas sobre mi curiosidad.
Además, al pensarlo, me di cuenta de que Rollo podría haber sido el primer perro en el que utilizó su poder. El que causo muertes.
“¿Tiempo?”, Preguntó ella.
Encontré mi teléfono celular, busqué a tientas para presionar un botón y mostrar la hora. “Nueve minutos después de las once.”
“Le daremos quince minutos”, tomó la cadena y la sostuvo. “Toma más o menos ese tiempo para que pase el efecto.”
“Bueno.”
“No te necesito aquí. Si quieres ser útil, hay una pala en la puerta. Puedes ir a recoger la mierda en la hierba corta por allí.”
“Vete a la mierda”, las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera censurarlas. No estaba segura de querer censurarlas, pero me molestaba que las había dicho sin pensarlo bien.
“¿Qué?”, ​​Me gruñó.
“A la mierda”, me repetí, “vine a ayudar. Pensé que tal vez estaba ayudando, señalando qué le pasaba a Sirius. Eso no significa que voy a ser tu esclava, o que es una excusa para darme los peores trabajos. ¿Quieres que recoja la caca? Genial, pero lo haré cuando también tengas una pala en la mano y trabajas a mi lado.”
“Me dijiste que podía golpearte, libre y repercusiones, si me haces enojar”, me amenazó.
“Sí, pero si lo haces aquí, por esta razón, voy a devolver el golpe,” no aparté mis ojos de los de ella, incluso cuando cada parte incómoda de mí se estaba ansiosa de mirar hacia otro lado y marcharse. Si ella realmente prefirió interpretar las interacciones sociales en términos de perros, entonces el contacto visual era importante. No sabía mucho sobre animales, sobre perros, pero sabía que era el perro sumiso, el perro más abajo en el tótem, el que retrocedía.
“Tengo a Brutus, no ganarías la pelea”, me dijo.
Casi definitivamente cierto, pensé. Pero no pude rendirme. Resistí el impulso de mirar a Brutus y le dije, con la voz baja, “¿Quieres usar eso? Inténtalo.”
Ella apretó la mandíbula y me miró por varios largos momentos. Entonces Sirius hizo un ruido, una versión más pequeña de ese lloriqueo aullido que había hecho antes, y giró la cabeza.
Esperé un minuto, viendo como Sirius tenía la fuerza para luchar otra vez, casi poniéndose de pie, antes de que el peso de los otros dos perros lo presionara de nuevo.
“Perra- Rachel. Me da la impresión de que estarás aquí un tiempo, para vigilar a Sirius, prestarle atención después de que haya vuelto a la normalidad para que sepa que todo está bien.”
“¿Qué hay con eso?” Su voz era dura, y no miró en mi dirección.
“¿Quieres que consiga algo para almorzar, así puedes quedarte aquí con él?”
“…Bueno.”
“Conoces esta área mejor que yo. Donde-” Me detuve. Necesitaba transmitir más confianza en mí misma que simplemente pedirle la información. Ella incluso podría verlo como estar rogando. Le dije: “Dime adónde ir.”
Estaba cruzando los dedos para que no se volviera loca por haberle dado una orden.
Estaba demasiado preocupada de vigilar a Sirius para discutir conmigo. “Hay un puesto de comida griega si caminas en dirección al Paseo Marítimo. Lo vas a oler antes de verlo.”
“Bueno. ¿Qué quieres?”
“Cualquier cosa con carne.”
“Volveré”, le dije.
Ella no respondió, dejándome abrirme paso a través de la multitud de perros hacia la puerta principal. Metí mis manos temblorosas en mis bolsillos y me dirigí a conseguir nuestro almuerzo, dejando a Perra con el monstruo encadenado.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.06.22 00:47 master_x_2k Colmena X

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Colmena X

“911 de Brockton Bay, ¿cuál es su emergencia?”
“Múltiples heridos”, le dije, mirando hacia la señal de la calle más cercana, “Almacén en Whitemore y Sunset. Envíen policías y capas también. Estos tipos son miembros del ABB.”
Hubo una breve pausa: “¿Eso es Whitemore y Sunset?”
“Whitemore y Sunset, sí. Escucha, el líder del ABB, un parahumano llamado Lung, está incapacitado en la escena, pero eso no será así por mucho tiempo. Está drogado y cegado, pero las drogas estarán fuera de su sistema antes de que pase demasiado tiempo.”
“¿Eres una capa?”, Preguntó, “¿Puedo obtener tu identificación?”
“Repito”, la ignoré, “Está drogado y cegado, pero solo la ceguera será un factor cuando los primeros en responder lleguen a la escena. Adviértales que tengan cuidado. También puedes decirles que un segundo parahumano que se hacía llamar Oni Lee estaba presente pero huyó después de resultar herido. Él todavía puede estar en el área.”
“Entiendo. El Protectorado será informado antes de que lleguen a la escena. Tengo ambulancias, policías y equipos de ERP en camino. ¿Puedo obtener su identificación?”
Colgué.
“No puedo creer que le hayas arrancado sus ojos”, dijo Sundancer. Estábamos caminando rápidamente hacia donde habíamos dejado Labyrinth.
“Él sanará”, le señalé, “eventualmente.”
“Cegaste a alguien que estaba incapaz de defenderse. Eso está un poco jodido.”
No podía decir mucho sobre eso. Jodido o no, había sido necesario. No podría haber lidiado con ello si hubiera sabido que lo habíamos dejado allí y él hubiera vuelto al ruedo como de costumbre para el final del día. Lo había detenido, lo mejor que pude.
Está bien, está bien, estaba dispuesta a admitir que tal vez los medios eran un poco turbios. Había peleado junto a algunas personas de mierda, lo había mutilado. Al dejar ir a Fenja, Menja y Kaiser, de cierta forma había aprobado lo que le habían hecho a los hombres de Lung. Pero al final, era lo que quería hacer cuando quería ser un superhéroe. Había derrotado a una persona horrible.
Solo esperaba que los héroes pudieran limpiar el desorden y poner a Lung tras las rejas para siempre esta vez.
“Oye Perra”, le dije, “¿por qué regresaste?” No podía expresarlo mejor sin ofenderla, pero quería saber por qué volvería cuando se suponía que iba a tomar Newter y al soldado de Coil a un doctor.
Perra estaba sentada con una pierna a cada lado sobre Brutus. Ella pareció entender lo que quise decir, “El otro soldado dijo que era un médico entrenado. Me dijo que podía manejarlo, así que volví para luchar.”
“Ah”, dije. “Lo entiendo.”
Al ver que nos acercamos al resto de nuestro grupo, vi que Perra no había mentido. Newter estaba vendado y despierto, mientras que el otro soldado estaba acostado, inconsciente. Tal vez noqueado por el dolor.
“Lo lograste”, sonrió Newter.
“Apenas”, admití, “¿Estás bien?”
“Soy más duro de lo que parezco”, respondió, “Beneficio de mi, um, biología única.”
“Genial”, le respondí, sintiéndome tonta por no tener una mejor respuesta, pero no se me ocurrió nada que decir que no sonara como si lo estuviera intentando demasiado o, peor, sonara sarcástica.
“Este tipo dice que ustedes probablemente salvaron mi vida”, Newter señaló con el pulgar hacia el hombre de Coil que estaba despierto.
“Honestamente, me cuesta para creer que estás despierto y hablando en este momento”, respondió el médico.
“De todos modos, gracias”, dijo Newter, moviendo los ojos de mí a Sundancer a Perra y viceversa.
“No hay problema”, le respondí, sintiéndome tonta por no tener una respuesta mejor o más adecuada. Avergonzada, busqué una razón para cambiar el tema. “Mira, deberíamos salir de aquí en los próximos minutos. Capas, policías y ambulancias están en camino de lidiar con las repercusiones.”
“Está bien”, dijo Newter, “pero tengo que preguntar... ¿un pequeño ejército de cucarachas los trajo esos?”
Estaba sonriendo mientras señalaba un lugar cerca de donde estaba echado. Una pila de bolsas de papel estaba organizada en una pila.
“Me olvidé de que hice eso”, admití, “no se sentía bien dejar el dinero del ABB si terminábamos retirándonos, así que hice que mis bichos lo sacaran de ahí. Todos podrían tomar una bolsa.”
“¿Podemos tomarlo?” Newter preguntó, “¿Segura?”
Me encogí de hombros en respuesta. El dinero no me importaba mucho. “Considéralo un bonus, un agradecimiento por ayudar. Esta, em, no exactamente dividido en partes iguales, así que no lo tomen como un insulto si alguno de ellos termina siendo una bolsa llena de billetes de un dólar.”
“No tengo quejas”, dijo Newter. Extendió la mano y la usó para rodear y recoger una bolsa. El tipo de Coil lo ayudó a ponerse de pie, y uno podía verlo estremecerse y jadear por el esfuerzo. Se tambaleó un poco, luego puso una mano sobre el hombro de Labyrinth para estabilizarse. Sundancer agarró una bolsa, y el médico / observador de Coil agarró dos.
Labyrinth no se estiro a por una, así que me acerqué, agarré una y se la tendí. Ella no respondió.
“Lo cuidare por ella”, ofreció Newter.
“¿Ella se encuentra bien?”
“Ella esta... bastante normal. Para ella, en todo caso.”
Reclamó la bolsa, dejando tres para Perra y para mí, pero nadie se quejaba ni señalaba eso.
“¿Ustedes necesitan un aventón?”, Pregunté.
Newter negó con la cabeza, luego señaló a una boca de alcantarilla en el camino, “Volveremos a uno de nuestros escondites por allí. Territorio familiar para mí.”
“¿Es esa una buena idea, con tu lesión? Quiero decir, declarando lo obvio, pero va a ser bastante asqueroso allí abajo.”
Él sonrió, “No se puede infectar. Mi biología es tóxica para las bacterias y los parásitos, creo. Nunca he estado enfermo, que pueda recordar.”
Por supuesto. Ahora me sentía tonta por hacer que Sundancer usara el alcohol para esterilizarlo, y por hacer un esfuerzo adicional con las toallas sanitarias, para asegurarme que lo que estaba usando estuviera limpio.
“¿Y ustedes chicos?” Le pregunté al tipo de Coil, “¿Aventón?”
“Tenemos uno, pero gracias.” El médico se agachó, ató las muñecas de su compañero, y luego se colocó el lazo de brazos sobre su cabeza, por lo que efectivamente estaba llevando a su amigo a cuestas. Tomó otro segundo para acomodar sus armas, luego se dirigió a través del mismo callejón que Kaiser, Fenja y Menja habían atravesado antes de que comenzara la pelea.
Sundancer iba por el camino opuesto, entonces ella dijo un breve adiós y se fue. Newter y Labyrinth estaban caminando en la misma dirección que Perra y yo, así que caminamos juntos.Labyrinth caminaba como si estuviera aturdida, con Newter llevándola de la mano como si fuera una niña. Era interesante, no solo por ver ese tipo de interacción entre ellos, sino también que sus guantes parecían de tela, y que probablemente estaba arriesgándose a drogarla... a menos que fuera inmune. ¿Una consecuencia de su habilidad? Me sorprendió mirando, sonrió y se encogió de hombros.
“¿Autista?” Supuse.
Él negó con la cabeza, “No, aunque pensamos eso, al principio. Parece que era una niña normal hasta que aparecieron sus poderes. Desde entonces, ha estado en su pequeño mundo, más o menos. Un poco peor en este momento, creo, después de verme herido.”
“¿Eso sucede?”, Le pregunté, haciendo un gesto hacia mi cabeza, incapaz de encontrar una forma inofensiva y simple de expresarlo.
Se encogió de hombros, “A veces conseguir poderes te jode el cuerpo”, hizo un gesto para sí mismo usando su cola, que todavía sostenía las bolsas de papel, “A veces te jode la cabeza. Mala suerte, pero lidias con las cartas que te reparten.”
“Oh”, respondí. No estaba segura de cómo responder. Un horror frío y silencioso se apoderó de mí. Mis poderes tenían algo que ver con mi cerebro. Podía recordar lo loca que me había sentido justo después de que aparecieran mis poderes, ese torrente de imágenes de pesadilla, señales y detalles de mis bichos. Todavía tengo malos sueños al respecto. ¿Qué tan cerca había estado de ser así permanentemente?
Él sonrió, “Esta bien. Ella nos quiere mucho y también estamos apegados a ella. Ella tiene sus momentos lúcidos, cuando nos hace saber que está de acuerdo con el status quo. Claro, ella tiene días malos cuando está muerta para el mundo, pero todos nuestros poderes tienen inconvenientes, ¿sí?”
“Sí”, le hice eco, aunque no podía pensar en un inconveniente para mi poder que siquiera se acercara a eso.
“Creo que estamos bien donde estamos. ¿Eh, L? ¿Estás feliz desde que te sacamos de ese lugar?”
Labyrinth como que se sacudió su aturdimiento y lo miró.
“Sí”, sonrió Newter, “Puedes notarlo porque las cosas que hace con su poder son más bonitas, estos días.” Hizo un gesto hacia la tapa de la alcantarilla, “Aquí es donde nos separamos.”
Labyrinth miró hacia abajo, hacia donde señalaba. Un momento después, una tracería de líneas plateadas se extendió alrededor de la tapa de alcantarilla, extendiéndose y bifurcando como venas. Cuando las líneas se encontraron y seccionaron partes de la carretera, esos pedazos de camino se levantaron y voltearon, revelando una textura de mármol blanco en sus partes inferiores. Cuando estuvo suficientemente rodeada por la extensión de mármol blanco agrietado, la boca de alcantarilla se dio vuelta, revelando una superficie inferior plateada, y luego se abrió sobre una bisagra invisible. Una escalera de caracol de más mármol o marfil conducía a las profundidades. Las paredes blancas tenían un tenue resplandor.
“Genial, ¿eh?”, Respondió Newter. Cuando bajó a la escalera, era sólido bajo su pie. Levantó las bolsas de papel mientras decía, “Gracias chicos.”
“Claro”, respondí. “Hasta luego.”
La boca de acceso se cerró detrás de ellos, y casi de inmediato, el blanco alrededor de la boca de alcantarilla comenzó a desvanecerse.
Levanté la vista hacia Perra, donde estaba sentada con Brutus tuerto. Angelica y un Judas todavía polvoriento estaban justo detrás de ella. Ella me ofreció una mano a la espalda de Brutus.
Había muchos inconvenientes por tener una máscara o casco que no cubría toda mi cabeza. Si me hubiera sentado y dedicado las horas extra para terminar mi máscara y expandir las secciones blindadas, tal vez no habría tenido esa conmoción cerebral que me estaba causando tanto dolor de culo.
Lo bueno, sin embargo, fue que me pareció increíble tener el viento soplando en mi cabello mientras cabalgábamos por las calles vacías. El alivio perfecto de esa loca subida de adrenalina que había surgido al enfrentarme a Oni Lee y Lung unos minutos después. Cerré los ojos y dejé que la tensión fluyera de mí.
Cabalgamos así durante unos minutos. Perra tomó giros y se movió sin rumbo fijo mientras se dirigía al este, hacia el agua y las playas. Tal vez estaba tomando medidas evasivas en caso de que nos siguieran, tal vez solo quería montar. Realmente no me importaba.
Estaba un poco desorientada cuando finalmente nos detuvimos. Brutus recorrió la arena mientras bajaba a la playa. Perra saltó hacia abajo, y yo seguí su ejemplo.
Aún era temprano en la tarde, así que la playa estaba desierta, y no era el tipo de playa que de todos modos tenía mucho uso turístico. Una pared de concreto separaba la playa de la carretera que se elevaba sobre nosotros, y un enorme agujero con los restos oxidados de lo que una vez había sido una reja marcaba la salida de los varios desagües debajo de los Muelles. Basura, hojas podridas y una o dos agujas se habían filtrado a la arena debajo del desagüe.
“Ve a casa”, ordenó Perra a los perros. Uno por uno, se metieron en el desagüe. Supuse que dejarían que la transformación amainara antes de que regresaran solos al departamento.
Entonces Perra se quitó la máscara. Ella me dio una mirada burlona.
“¿Qué?”
“¿Te vas a cambiar? No puedes caminar de regreso así.”
“No tengo una muda de ropa conmigo. O escondida en algún lugar.”
“Bien. Eso es jodidamente estúpido”, me respondió.
“No estaba pensando en el futuro cuando decidí irme. Demándame”, la desafié.
“¿Qué estás usando debajo de eso?”
“Top sin mangas y pantalones cortos elásticos.”
Ella miró a su alrededor. “No hace tanto frío.”
Suspiré y desaté mi armadura lo suficiente para desabrochar mi traje en la parte posterior. Lo saqué, mucho más fácil que poniéndolo, y lo envolví para que todas las partes identificables de la máscara y la armadura estuvieran ocultas por la tela. La arena estaba húmeda y fría bajo mis pies descalzos.
Cuando Perra se estiro hacia mi cara, me sobresalté. Puso una mano en el costado de mi cara, y por solo una fracción de segundo, pensé que algo increíblemente incómodo estaba a punto de suceder.
Luego ella me giró la cabeza lo suficiente como para que fuera casi horizontal.
“Te ves como si alguien hubiera intentado colgarte.”
“¿Qué?” Pregunté.
Tocó un lado de mi cuello, pero no fue posible ver esa parte de mí misma sin un espejo. Me di cuenta de lo que estaba hablando, después de un momento de reflexión. Levanté el lateral de mi camiseta sin mangas, y efectivamente, había un hematoma rojo-negro en mi estómago y cintura. Subiendo por mi parte superior un poco más, encontré otro en mis costillas. Sabía que habría otro cerca de mi axila, y uno cercando mi cuello.
Tenía una puta huella de mano gigante en mi cuerpo, cortesía de Lung.
Solté un largo gemido, tocando mi cuello donde me sentía tierna. “De ninguna manera puedo esconder esto de mi padre.”
Mi buen humor se desvaneció cuando empezamos a caminar hacia el departamento. Se hizo aún más desagradable porque estaba ligera de ropa y descalza, y el suelo estaba frío bajo mis pies.
Me estremecí y abracé los brazos a mi cuerpo lo mejor que pude mientras aún mantenía mi traje echo un bollo y las bolsas de papel llenas de dinero en la mano.
Algo cálido se asentó sobre mis hombros. Miré a Perra mientras terminaba de cubrirme con su chaqueta. Cuando ella se echó hacia atrás, frunció las cejas, mirándome furiosamente, agarré las bolsas y mi bulto de traje para poder pasar los brazos por las mangas y apretar los botones. Era una chaqueta de lona con un cuello de piel, pero era del tamaño incorrecto para mí y era pesada. Los bolsillos, encontré, mientras trataba de meter las manos allí, estaban llenos de cosas. Un lío de bolsas de plástico, barras de chocolate, barras de proteína, una caja de jugo, bocados que se unieron, lo que supuse eran golosinas para perros o comida para perros. No eran exactamente suministros de capa. En general, fue casi incómodo.
Pero era cálido.
“Gracias”, le dije, sorprendida por el gesto.
“Necesitabas algo para cubrir tu cuello”, parecía molesta, “La gente lo miraba.”
“No importa. Gracias.” Ofrecí una sonrisa.
“Ya dijiste eso,” pasó de parecer molesta a parecer enfadada, “Es mía, puedo quitartela.”
“Por supuesto”, dije. Entonces para estar segura, ofrecí, “¿Quieres?”
Ella no respondió, dejándome absolutamente desconcertada. ¿Por qué fue que cuando le agradecía a alguien como mi papá por darme un regalo, me pareció que sonaba sarcástico o patético, sin importar cuánto intentara decirlo, pero la maldita vez que estaba el noventa y cinco por ciento segura de que sonaba tan sincera como lo sentía, fue con Perra? ¿y ella no lo creyó?
Preocupada de que cualquier cosa que dijera fuera tomada de mala manera, me quedé callada, como me encontraba haciéndolo cada vez más a menudo con ella. No fue un viaje corto, y mis pies aún sentían el calor que se escapaba de ellos mientras daba cada paso en la acera, pero el centro de mi cuerpo estaba tibio, y eso fue suficiente para mantenerme en pie. Así, volvimos al departamento.
Abrió la puerta y nos dejó entrar. Llamé a gritos a Brian y a Lisa, pero no hubo voces que saludaran en respuesta. Los otros no habían vuelto todavía, lo que tenía sentido, ya que Grue tendría que recoger a Tattletale y Regent antes de que regresaran, y no había sonado como si el equipo de Tattletale estuviera a punto de concluir cuando llamé. Perra abrió el camino hacia el departamento, y en el momento en que estuve allí, me quité la chaqueta y sin decir palabra se la entregué. Ella todavía estaba mirándome.
¿Qué podría hacer? ¿Qué podría decir? Parecía que todo lo que hiciera la hacía enojar, enviaba la señal equivocada.
Regresé a mi habitación en el departamento y busqué en las bolsas de compras que todavía tenía allí, buscando un par de jeans sueltos y una camisa de manga larga para ponerme sobre mi top. Sin calcetines limpios, por desgracia, pero había algunas cobijas sobre la cama. Tomé algunas y las arrastré detrás de mí hacia la sala de estar, donde Perra estaba mirando televisión. Ella me miró mal, pero no se quejó, mientras yo me abrigaba en las cobijas en el otro sofá.
Ella tenía el control remoto, y yo estaba dispuesta a dejar que lo tuviera. Navegó incansablemente, se conformó con una película de acción durante cinco minutos, luego comenzó a navegar de nuevo cuando comenzaron los anuncios, y no regresó a ella.
No era demasiado interesante para mirar, pero no me importó. Me recuesto, pensando en los acontecimientos del día, las conversaciones, los detalles de información.
Casi me adormezco, cuando mi tren de pensamiento perezoso tropezó con algo que temía olvidar si me dejaba dormirme por completo. Me obligué a abrir los ojos y sentarme un poco.
“¿Perra?” Me arriesgué a llamar su atención, esperando que se hubiera calmado un poco. Ella me miró.
“Um. Cuando estábamos hablando, hace un momento, te di las gracias. ¿Te pareció sarcástico o qué?”
“¿Te estás metiendo conmigo otra vez?”
“No.” levanté mis manos para detenerla, “No es lo que estaba tratando de hacer. Sólo me pregunto.”
“Mantén tus dudas para ti misma”, espetó ella. Cuando volvió su atención a la televisión, su salto de canales se elevó un escalón.
“Te pagaré para que me respondas”, lo intenté.
Ella me miró.
“Ese dinero tomamos. Puedes quedarte con todo eso.”
Sus ojos se estrecharon, “Se supone que debemos dividir nuestras ganancias en cinco partes.”
“Nos lo ganamos, ¿verdad? ¿Nosotras dos? No les contaré a los demás si no lo haces. Y digo que puedes tenerlo todo. No estoy segura de cuánto es, pero sería tuyo.”
“¿Es esto un truco?”
“No hay truco. Solo responde mi pregunta. Incluso puedes decirme que me pierda después, iré a mi habitación y tomaré una siesta o algo así.”
Se inclinó hacia atrás y puso la mano con el control remoto en su regazo, mirándome. Lo tomé por consentimiento.
“Entonces, lo que estaba preguntando antes, cuando te dije gracias, ¿pensaste que era sarcástico, creíste que era genuino? ¿qué?”
“No sé.”
“Quieres decir que no sabías, o no puedes recordar, o-“
“Dije no sé.”
“Bien”, suspiré, “Lo que sea. El dinero es tuyo.”
“¿Así de fácil?”
Me encogí de hombros.
“Dijiste que te perderías si lo pedía”, señaló.
Asentí con la cabeza, recogí las mantas y me retiré a mi habitación.
Aunque no dormí la siesta. En cambio, miré hacia arriba a las vigas de hierro que enmarcaban el techo, sumidas en mis pensamientos, pensando en la conversación con Newter sobre Labyrinth.
Todavía estaba repasando mis pensamientos cuando el resto de la pandilla regresó.
Me aventuré a salir de la habitación, aún envuelta en una manta, para saludarlos. Brian me dio una sonrisa ganadora mientras se quitaba el casco, y recibí un poco de atención por tener la lesión más notable de la tarde.
Cuando Alec, Brian y Perra comenzaron a hablar sobre sus aventuras individuales, Lisa me llevó a un lado. Terminamos caminando hacia la cocina. Lisa puso una tetera mientras me preguntaba: “¿Estás bien?”
“No estoy herida, por feo que parezca, y creo que me siento mejor sobre lo de la escuela.”
“Pero estás distraída por algo.”
“Estaba hablando con Newter. Sabes que Labyrinth está fuera de sí, por su poder, ¿verdad?”
“¿Quieres saber si hay algo malo contigo, de lo que no sepas?”
“No”, negué con la cabeza, “Espera, ¿lo hay?”
“Nah. ¿Entonces que hay de nuevo?”
“Perra.”
“Ahhh.”
“He estado pensando, pero no quiero construir una teoría en mi cabeza, hacer una suposición y avergonzarme.”
“Dime lo que estás pensando, y te diré si estás equivocada.”
“Ella es muy buena para leer el lenguaje corporal, ¿verdad? Podía leer a Brian incluso cuando estaba borroso por su oscuridad con una máscara puesta. Es, ¿qué, algún tipo de poder menor de ella?”
“Algo de su habilidad natural. Algo de eso es, sí, que su poder ajustó su forma de pensar. Para que pueda comunicarse mejor con sus perros.”
“Claro”, eché un vistazo por el pasillo hacia donde los otros estaban hablando. O más bien, donde Brian y Alec estaban hablando y Perra estaba parada allí. “Esa es la cosa. Lo que estoy pensando es... ¿tal vez cuando su poder le dio la capacidad de entender a los perros, sobrescribió algo más? ¿Jodió su habilidad para tratar con la gente?”
Lisa se volvió y sacó algunas tazas del armario. Ella me dio una media sonrisa de disculpa. “Sí. Algo como eso.”
“Entonces, ¿qué? ¿No puede leer expresiones o tono?”
“¿Todas las pistas que le damos a los demás como parte de una conversación regular? Ella no las entiende, probablemente no podría aprenderlas con un año de verdadero esfuerzo. No es solo que ella no lo entienda... las interacciones más básicas están arruinadas por la psicología canina que está integrada en su cabeza. Le sonríes y le preguntas cómo está, lo primero que piensa es que le estás enseñando los dientes con ira, y tiene que recordarse a sí misma que no. Pero incluso después de eso, probablemente se esté preguntando si estabas siendo sarcástica, o condescendiente, o amable, o lo que sea. Ella sabe que no le estás gritando por tu tono de voz, pero no siempre alzamos la voz cuando estamos enojados, ¿sabes?”
“Sí.”
“Y recurre a lo único que entiende, el comportamiento canino, porque funciona a un nivel. Los desafíos de dominación, contacto visual, jerarquías de manada y establecer territorio, todo ajustado y adaptado a su vida humana.”
“Entonces ella no es realmente una sociópata.”
“No, no tanto.”
“¿Por qué no dijiste nada?” Me di cuenta tardíamente, que sonaba acusatoria. Tal vez tenía razón en hacerlo.
“Porque ella se iría si se entera, y por razones que yo no sé, el jefe quiere que ella se quede con nosotros. Pasó toda su vida aceptando el hecho de que tuvo una infancia de mierda, y la convirtió en una persona perturbada. Sus perros son lo único normal y adecuado para ella. ¿Si descubre que la razón por la que está tan trastornada es la misma cosa que la hace tan cercana a sus perros?”
Ella dejó que el pensamiento se flotara en el aire.
“Lo entiendo”, respondí.
“Así que no hay nada más que decir, por favor, a menos que sea absolutamente necesario y estés completamente cien por ciento segura de que ella no va a escuchar.”
“¿Los demás lo saben?”
“No creo que cambie mucho, y no confío en que esos dos mantengan el secreto. Brian es... No quiero decir demasiado honesto. Pero él es transparente, y Perra puede leerlo. Alec lo olvidaría y lo dejaría escapar como parte de una broma. Él no entiende la gravedad de las cosas, a veces.”
“Bueno.”
Sirvió una taza y la revolvió, luego me dio una taza de Ovaltine. Ella colocó las otras tazas en una bandeja y las llevó a la sala de estar. Me quedé donde estaba, para pensar.
Me acordé de un libro de no ficción que leí donde un niño llegaba a la secundaria antes de que sus maestros se dieran cuenta de que era analfabeto. Lo hizo siendo el payaso de la clase, haciendo escenas. ¿Era igual Perra? La violencia y la hostilidad pueden ser una tapadera para distraer su propia inhabilidad de interactuar, al menos parcialmente. Sin embargo, supuse que era bastante genuino. Había tenido una infancia horrible, había vivido en las calles y había luchado con uñas y dientes para sobrevivir y evitar el arresto.
¿Pero al final del día? ¿Tan incómoda como me sentí en las interacciones del día a día? Ella estaba cien veces peor.

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2018.06.12 20:23 master_x_2k Caparazón X

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Caparazón X

Llegué a la conclusión gradual de que podía abrir los ojos, como si fuera algo que había olvidado cómo hacer. Lo intenté y lamenté mi decisión al instante. Uno de mis ojos no veía nada, incluso cuando estaba abierto, y el otro estaba fuera de foco, con imágenes que no tenían sentido incluso cuando podía percibir algo. Mientras cerraba los ojos con fuerza, incluso el brillo rosado de la luz que pasaba a través de mis párpados era como fuegos artificiales explotando en mis retinas.
Cuando intenté reconstruir lo que acababa de suceder, mis pensamientos se movieron como melaza.
“Si ustedes pequeñas mierdas tuvieran una neurona, sabrían que me sacarme la delantera, aunque sea solo por un momento, es algo de lo que deberían estar jodidamente aterrorizados”, siseó una voz. Me llevó unos segundos ubicar la voz, mucho más de lo que debería. Bakuda.
Estaba empezando a doler. Como cortes de papel, pero aumentados hasta doscientas veces el tamaño, y cada uno de esos cortes de papel era uno de mis músculos. Mi piel estaba cubierta con ardores que gradualmente se sentían cada vez más como una quemadura. Mis articulaciones palpitaban como si cada una de las articulaciones hubiera sido arrancada de su órbita individual y la gente golpeara los extremos aún vivos de ellas contra el pavimento en un ritmo sombrío.
Abrí mi ojo bueno nuevamente e intenté enfocarme sin éxito. Tres cintas carmesíes... no. Estaba viendo triple. Una cinta carmesí se extendía a lo largo del costado de mi máscara, cayendo desde el borde donde la máscara cubría mi nariz, cayendo en línea recta para tocar el suelo. Donde hizo contacto con el pavimento, había un charco que crecía constantemente. Me di cuenta de que estaba sangrando. Mucho.
“Dejándome tendida allí con un lanzagranadas en mi mano y municiones en toda la puta calle fue pedirlo a gritos. Mierda, solo abrazándose y sintiéndose aliviados, ¿como si realmente me hubieran vencido? Estaban rogando que les disparara.”
No iba a irme así. No sin una pelea. Apenas podía moverme, y mucho menos tomar medidas. Mi deseo de hacer algo era casi más insoportable que el dolor que palpitaba y vibraba en todo mi cuerpo. ¿Qué puedo hacer? Mi mente no estaba trabajando tan agonizantemente lenta como lo había estado un momento antes, pero mis pensamientos todavía estaban empantanados y divididos. Cosas que debería haber sabido sin pensar eran vagas, inciertas, inconexas. Demasiados pensamientos quedaban huérfanos, desconectados de todo lo demás. Hubiera golpeado algo en mi frustración si hubiera podido moverme sin que todo doliera. Me conformé con apretar los puños.
Escuela. ¿Problemas en la escuela? ¿Yo? ¿El trío? No. ¿Por qué estaba pensando en la escuela? ¿En qué había estado pensando antes de frustrarme? Queriendo pelear de alguna manera. Bakuda, escuela, luchando. Casi gimió de frustración cuando intenté conectar las ideas individuales, y simplemente no pude completar el pensamiento. Solo terminé jadeando, haciendo una mueca por el dolor que me causaba.
“¿Oh? La pequeña niña ineficaz con el disfraz de bicho está despierta,” la voz zumbante de Bakuda anunció en el aire de la noche.
Grue dijo algo, a poca distancia, no pude entenderlo.
Bakuda respondió con un ausente, “Shush, no te preocupes. Me encargaré de ti en un momento.”
Escuché algo y vi un par de botas rosadas aparecer frente a mi cara, la imagen nadando y derivando perezosamente.
“¿Mal día?” Ella se inclinó sobre mí, “Bien. Verás, uno de mis nuevos secuaces es parte del personal de la Sede del Protectorado. Un guardia donde Lung está encarcelado, ¿entiendes? No estaba en condiciones de liberarlo, pero ella obtuvo la historia completa de él. Sé que eres el pequeño monstruo que hizo que fuera enviado allí. Así que obtienes un tratamiento especial esta noche. Tienes que ver lo que les hago a tus amigos. Comenzaré con el chico de negro, y luego me dirigiré a tus amigos inconscientes de allí. Los pegué solo para estar a salvo. Una vez que tus amigos estén muertos, te entregaré a Oni Lee. Él fue un muy buen muchacho en lo que respecta al cambio de régimen, y me ha estado molestando para darle algo con lo que jugar. ¿Qué dices a eso?”
Solo estaba escuchando a medias. Como un mantra, estaba recitando mentalmente lo mismo, una y otra vez. Bakuda, escuela, contraataca.
“Bakuda, escuela”, murmuré. Escuchar lo aguda y fina que sonaba mi propia voz, era más aterrador que cualquier otra cosa que me hubiera llamado la atención en los últimos minutos.
“¿Qué? ¿La chica bicho quiere decir algo?” Se inclinó y agarró la armadura que colgaba sobre mi pecho. Con un movimiento brusco, ella me arrastró a una posición medio sentada. Ser tironeada de esa manera era una tortura, pero el dolor me ayudó a agudizar mis pensamientos a un módico de claridad.
“Escuela. Bakuda falló”, le respondí, mi voz solo ligeramente más fuerte de lo que había sido en mi último intento. Las lentes rojo oscuro de sus gafas me taladraron mientras componía mis pensamientos para volver a hablar, tratando de sonar más coherente. “¿Crees que eres tan inteligente fallando así? ¿Qué fue? ¿Segundo lugar? ¿Ni siquiera en segundo lugar?” Logré algo parecido a una sonrisa.
Ella me soltó y se alejó como si yo estuviera en llamas. Cuando mi cabeza golpeó el pavimento, casi me desmayé. Tuve que luchar para no hacerlo. Abraza el dolor. Te mantiene despierta.
A poca distancia de mí, la voz de Grue hizo eco. Solo pude distinguir las primeras palabras. “Ella es” o “Helados”. Él rió. Me asustó saber que no podía entenderlo, que no podía entender por qué no podía entenderlo. No estaba escuchando tan bien como debería, lo sabía. Pero eso no era todo. ¿Qué más?
La distorsión. La explosión o las explosiones habían dañado mi audición, tal vez, y no podía distinguir sus palabras con el efecto que su poder tenía en su voz. Solo descifrarlo, saber que podía resolverlo, me hizo sentir cien veces mejor.
“¿Eso crees?” Siseó Bakuda a Grue. Sus palabras eran más fáciles de distinguir, ya que su máscara las estaba reconstruyendo, por lo que estaban perfectamente enunciadas y monótona, incluso si la ocultaba detrás de zumbidos y siseos.
Ella me dio una patada en la cara con una de esas botas rosadas. Tener que mover la cabeza me dolió más que el que casi me tirara los dientes. Agarró mi disfraz y me arrastró varios metros. El ser movida aumento todos los dolores a otro nivel. En una escala del uno al diez, era un sólido nueve y medio. Nada de lo que podía hacer haría que doliera más, así que encontré la fuerza y voluntad para estirarme y agarrar sus muñecas, por poco que sirviera. Ella me soltó y luego me empujó para ponerme de mi lado. El movimiento me hizo querer vomitar.
El ver que Grue me ayudó a centrarme, luché contra las náuseas y respiré despacio por el dolor. Él estaba atado en una posición medio sentado contra un depósito con lo que parecían largos listones de oro. ¿Dónde estaba Tattletale?
“Veamos cuán listos son ustedes dos después de que le dé al alto, oscuro y misterioso su premio”, amenazó Bakuda, “Veamos... esto. Aquí hay una verdadera joya. Dos veintisiete. Ahora siéntate quieto. Si incluso piensas en usar tu poder, lo meteré por la garganta de la mocosa bicho, y lo activaré. No es como si estuvieras en posición de impedirme hacer el trabajo, incluso si estuviera sorda y ciega.”
Ella se quitó sus guantes rosas y los arrojó a un lado. Luego retiró de su manga algo que parecían unas largas y angostas tijeras. Excepto que eran planas, no afiladas. Casi como pinzas. Hicieron clic mientras los cerraba en la punta de lo que parecía una píldora de metal de una pulgada de largo.
“No hay necesidad de cirugía, ya que esto no va a ser a largo plazo. Lo que voy a hacer es deslizar esto por tu nariz y dentro de tu cavidad nasal.” Extendió la mano hacia la oscuridad que se filtraba alrededor de él y buscó a tientas su rostro. “Solo necesito quitarte la máscara... el casco... Eso.”
Era difícil de saber si Grue tenía la máscara puesta. Su cabeza era solo una mancha borrosa de forma humana.
Ella alcanzó dentro de la capa de oscuridad con una mano y empujó la cápsula en el centro de todo con la otra. “Y va para adentro... lentamente, no quiero activarla prematuramente, y los efectos solo serán realmente buenos si está profundo. Verás, mi dos veintisiete fue un feliz accidente. Había tomado lecturas de los poderes de la pequeña Vista, pensé que tal vez podría hacer una granada de distorsión espacial. Puramente por accidente, descifré el efecto Manton. O al menos, lo que sea que haya hecho cuando monté la granada, pasó por alto el efecto Manton. ¿Ustedes idiotas saben lo que es eso?”
Se detuvo y crujió los nudillos, dejando la herramienta en forma de tijera pegada a la cara de Grue. “Es esa pequeña regla que evita que un pyrokinetico[1] hierva tu sangre, el límite que evita que la mayoría de los poderes afecten el cuerpo de las personas. O, según la teoría que apoyes, es la regla que dice que tu poder funciona solo en las cosas orgánicas, vivas, o que funciona en todo lo demás.”
“Así que piénsalo. Un efecto de distorsión espacial que solo funciona en el material vivo. Lo activo, y toda la materia viva a un metro de distancia de la cápsula es reformada, deformada, encogida, hinchada, estirada, doblada. En realidad, no te mata. Esa es la segunda cosa más increíble al respecto, además del bypass de Manton. Todo todavía se conecta a todo lo demás. Totalmente no letal, pero te hará desear estar muerto cada segundo del resto de tu miserable puta existencia.”
No te quedes ahí mirando, pensé. ¡Haz algo!
“Solo click, whoosh, eres lo suficientemente feo como para avergonzar al hombre elefante. Terminas con una cabeza cuatro veces mayor que el tamaño normal, protuberancias como tumores en todas partes, cada característica y forma incorrecta, tamaño incorrecto. También cambia la forma del cerebro, pero eso suele ser solo un poco de daño cerebral leve a moderado, ya que lo tengo calibrado para enfocarme en las características externas.” Ella se rió. Era ese sonido seco, repetitivo e inhumano. Cuando volvió a hablar, enunció cada palabra por separado. “Irreversible. Y. Jodidamente. Hilarante.”
Busqué mis bichos, pero no pude reunir mis pensamientos lo suficiente como para darles órdenes complejas. Simplemente los llamé a mí. Eso todavía me dejaba para ayudar a Grue.
Mi funda de utilidad. Poco a poco, tanto por mi necesidad de ser discreta como por mi incapacidad para moverme muy rápido sin un dolor increíble, moví mi mano detrás de mi espalda, recordándome a mí misma lo que había allí.
Spray de pimienta: no sirve. Le quemaría la piel, pero las gafas y la máscara mantendrían la mayor parte de su rostro a salvo. Estaba raspada y ensangrentada, así que tal vez podría rociar su cuerpo... no sería divertido con sus heridas, pero ¿nos salvaría?
Pluma y papel. Teléfono móvil. Cambio. No, no y no.
Batuta. No tenía la fuerza para moverla, ni el posición ni espacio que necesitaba para extenderlo.
Epipens. Poco uso, y no confiaba en mi fuerza o coordinación en cuanto a poder inyectarla y presionar la jeringa.
Eso era todo por el contenido de mi compartimiento utilitario. Dejé que mi mano se quedara flácida y colgaba detrás de mi espalda mientras me preparaba para moverla, y mis dedos rozaron algo.
La funda del cuchillo en la parte baja de mi espalda. Lo había atado al punto más bajo que podía estar sobre mi espalda, al mismo tiempo cubierta por mi armadura y de fácil acceso.
El cuchillo servía.
Hubo un leve clic cuando Bakuda ajustó las cosas de tijeras y las sacó de la nariz de Grue. Ya no estaban agarrando la cápsula.
“Esto debería ser un espectáculo”, se regodeó, poniéndose de pie antes de que pudiera averiguar dónde apuñalar o cortar. No quería matar, pero tenía que detenerla. Por Grue.
Mi mano todavía estaba detrás de mi espalda, agarrando el mango del cuchillo con la hoja señalando la parte inferior de mi mano. Cambié mi posición una fracción para que mi ángulo fuera mejor.
“Oye, chica d elos bichos. ¿Qué estás haciendo, allí? ¿Sacudiéndote como un pez en tierra firme? Presta atención, se verá realmente genial cuando partes de su rostro sobresalgan de esa pequeña mancha de sombras.”
Traté de formular una respuesta, una respuesta que agregaría insulto a lo que estaba a punto de hacer, pero una ola de debilidad me invadió. La oscuridad comenzó a deslizarse en los bordes de mi visión, de nuevo. Enderecé mis piernas en un intento de causarme más dolor, me obligué a estar alerta otra vez, y fallo en rechazar la oscuridad. ¿Grue estaba usando su poder? Lo miré. Nada. Solo estaba perdiendo el conocimiento.
No podía desmayarme ahora.
Anillos para los pies.
Sin una respuesta ingeniosa, sin una broma o incluso un grito de enojo, traje el cuchillo hacia abajo en la punta de su pie. Dos pensamientos me golpearon simultáneamente.
Golpeé algo duro. ¿Tenía el pie o la bota reforzados?
¿Le había siquiera dado al pie derecho? Tattletale nunca había dicho cuál tenía los anillos del pie. O si ambos lo tenian.
Mientras una ola de negrura barrió en frente de mi visión y se desvaneció con la misma rapidez, dejándome apenas consciente de sus gritos. Las náuseas volvían a brotar, y al igual que con mi conciencia que se escapaba, la necesidad de vomitar aumentaba. Iba a vomitar, pero podría ahogarme si lo hiciera con mi máscara puesta. Si terminaba en mi espalda, incluso podría sofocarme.
Grue estaba diciendo algo. No pude entender sus palabras. Sonaba urgente.
La mujer estaba gritando en mi oído. Una letanía de maldiciones, amenazas, cosas horribles que ella me iba a hacer. La inconsciencia me llamó, seductora, segura, indolora, libre de amenazas.
Si era siquiera la inconsciencia. La escalofriante idea de que podía estar muriendo se me ocurrió y me brindó el más breve momento de claridad. Me concentré en el revoltijo de imágenes distorsionadas y sonidos, donde estaba, lo que la gente decía y gritaba.
La mujer estaba rodando en el suelo junto a mí. Cuando pateó su pierna, una salpicadura de sangre estropeó la única lente de mi máscara por la que podía ver a través. ¿Cuál era el nombre de la mujer? Bakuda. La punta del cuchillo todavía estaba alojada en el pavimento donde había estado su pie. Eso fue lo duro que golpeé: pavimento, no armadura. Había mucha sangre. Suya. Un poco de su bota, rosa y carmesí. Dos dedos de los pies más pequeños con las uñas pintadas, rosa y carmesí, en medio del desorden de sangre.
Intenté y no pude liberar el cuchillo, aunque solo estaba incrustado un centímetro de profundidad en el suelo. El esfuerzo me dejó sin aliento respirando grandes bocanadas de aire. Cada aliento me hacía sentir como si hubiera inhalado alambre de púas y hierros candentes me apretaban los costados. Estaba rezando para que el impulso de vomitar desapareciera, sabiendo que no sería así.
Grue. ¿Qué estaba diciendo? Apenas podía entender a Bakuda con su enunciación robótica. Comprender a Grue era una docena de veces más difícil. Como otro idioma.
¿Dade ul cuchello? ¿Cuchillo? El cuchillo. Él lo necesitaba.
Me dejé caer sobre mi frente, con la cara hacia el suelo, para no asfixiarme. La mano que sostenía el cuchillo se mantuvo quieta, pero mi brazo se dobló en un ángulo malo, provocando una punzada de dolor. Mi muñeca y mi codo se torcieron torpemente, se tensaron para volver a una posición natural. Resistí el impulso de soltarme, mantuve agarrado el mango del cuchillo.
El suelo cedió antes que yo, y el cuchillo se liberó. Mi brazo se enderezó, extendiéndose frente a mí, con el cuchillo agarrado en mi mano enguantada negra. Levanté la vista del cuchillo para ver una imagen borrosa de Grue luchando bajo sus ataduras, lo último que vi antes de que la oscuridad y la misericordiosa falta de conciencia me reclamaran.
[1] Alguien que controla el fuego y/o genera fuego de la nada.

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2018.06.09 05:24 J4yC1 ¿Alguien ha oído hablar de los trabajadores sociales fantasma? [T]

El verano antes de sexto grado, los Servicios de Protección al Infante (SPI) empezaron a venir a checarnos mucho. Sé que usualmente los niños somos ciegos ante los errores de nuestros padres, pero aún ahora, quince años después, no puedo entender por qué vinieron.
Viví con mi mamá y mis hermanos gemelos en las afueras de la ciudad. Ese vecindario rural ahora ostenta precios de primer nivel. En aquel entonces, sin embargo, era una poco deseada y distante área en la que mi madre, quien era telefonista de la policía, logró comprar una enorme casa con más de un acre de bosque de robles.
Mi mamá trabajaba en las noches y constantemente hacía horas extras, así que pasaba la mayor parte de mi tiempo libre haciendo de niñera. Parte de mi lo odiaba, parte de mi no quería dejar de hacerlo hasta el día que muriera. Mis mejores recuerdos provienen de esa casa. Tardes de verano persiguiendo a mis hermanos por los árboles desde que el crepúsculo se volvía noche. Los inviernos se fueron echados frente a la TV viendo "El Secreto de NIMH" mientras el fuego que se suponía que no debía prender ardía agradablemente. Ahora daría lo que fuera por regresar.
La primera trabajadora social del SPI vino temprano en la tarde a mediados de Julio. Mis hermanos y yo estábamos en sillas de jardín tomándo Kool-Aid mientras una espectacular tormenta eléctrica rompía en el nublado cielo verde.
Nuestro vecindario entero estaba en una pendiente. Nuestros vecinos de enfrente vivían hasta arriba. Nosotros vivíamos cuesta abajo; el camino casi siempre estaba a nivel de nuestro techo. Me hacía sentir paranoica todo el tiempo. Observada. Así que cuando un mediocre auto negro se estacionó en nuestro frente, los pelos en seguida se me pusieron de punta.
Les dí un golpecito en los hombros a mis hermanos. "A la casa, chicos."
Phillip obedientemente dobló su silla mientras las primeras gotas tibias de lluvia caían al suelo. Patrick, por otro lado, me dio una mirada que podría derretir el acero. El cielo color cristal de mar se reflejaba extrañamente en su piel, pintándolo en enfermizos tonos de verde y gris. Agitó violentamente su botella de Kool-Aid. "Cuando me lo acabe."
Arriba en el frente, una puerta de auto se cerró.
"No, ahora." Dije enojada.
"Solo escuchala." Dijo Phillip, nervioso.
Patrick le dirigió una mirada furiosa que rápidamente se convirtió en incertidumbre.
Observé a mis hermanos ansiosamente, frustrada por haber sido dejada atrás. Yo fui quien tuvo que sacrificar todo por ellos, pero todavía era un extraña.
Pasos recorrieron nuestra larga y empinada entrada. Levanté la vista y vi a una mujer. Ella usaba un traje oscuro. El pelo largo le brillaba como oro viejo bajo el cielo tormentoso.
Cuando nos vio ahí parados, nos sonrió y se abrió paso hacia nosotros.
Se veía bien y era bastante bonita, pero mi corazón se cayó de igual forma.Ella frenó hasta detenerse frente a mí, con los zapatos aplastados en la hierba húmeda. Noté, para sorpresa mía, que era mas bajita que yo. "Hola. Soy la Srita. Milcom. Soy de Servicios de Protección al Infante."
Sentí mi corazón latir lento y bajo, de alguna forma, como si me hubiese enfermado. "¿Cómo?"
Phillip se puso detrás de mi hacia un costado y tomó mi mano. Sus ojos - que solo puedo describir como un ardiente tono castaño, casi del mismo color de su cabello - se posaron en él.
"Vine en respuesta a un reporte, ¿podemos entrar?"
Una sonrisa graciosamente impotente se pintó en mi rostro. Respuesta condicionada, supongo. Se supone que debemos ser amables con los adultos, después de todo. "Sí. Pero mi mamá no está en casa ".
Ella me dio una sonrisa de complicidad. Sus dientes brillaban en el extraño crepúsculo, verde malsano, subsumiendo el agradable marfil. "Solo entre tú y yo, ese es el punto".
La Srita. Milcom nos hizo sentar en la mesa de la cocina y le serví un poco de té helado. Lo aceptó agradecida, y luego empezó a hacer preguntas mientras Patrick golpeaba sus pies bajo la mesa.
"¿Pasas mucho tiempo con otros adultos que no sean tu madre?"
"Con la Srita. Herrera," soltó Phillip.
"¿Quién es ella?"
"Mi maestra. Me gradué del Kínder." dijo orgullosamente "No sé quien será mi maestra este año."
Ella sonrió. "¿Qué hay de ti Patrick?"
Él miró hacia abajo y murmuró.
"¿Disculpa?"
"El sr. Ball"
Mi carácter salió a relucir. "No está hablando de tu amigo imaginario, niño."
"¡No es imaginario!"
La Srita. Milcom tocó su mano suavemente. "Háblame del Sr. Ball."
Patrick le dió una patada especialmente fuerte a la punta de la mesa. "Le gustan las vacas. Del tipo con cuernos. Y me enseña juegos."
Mi pena ajena crecía de golpe a este punto. "Pat, ya en serio."
"¿Hace cuánto que conoces al Sr. Ball?."
"Desde siempre."
Le dirigió sus extraños y punzantes ojos a Phillip. "¿Tú también has visto al Sr. Ball?"
"Algunas veces." Dijo despreocupadamente. Vergüenza e ira se enrollaban en mi garganta. Quizá estuvieron hablando acerca de estos sinsentidos en la escuela y asustaron a algún maestro o algo por el estilo. Luego llamaron al SPI y pusieron el trabajo de mi madre en la cuerda floja, todo porque mis hermanos eran un par de babosos. "Pero no me agrada. Así que ya no lo veo."
Finalmente, la Srita. Milcom me miró. "¿Y tú?"
¿Estaba tratando de hacer sentir aceptados a los chicos? Eso era lo que siempre hacía mi mamá. Lo odiaba, y no se iba a detener ahora. "Estoy grandecita como para tener amigos imaginarios, señora."
Me sonrió.
Me preguntó unas cuantas cosas más. Todas eran vagas, a excepción de algunas - "¿Alguna vez te han hecho un examen de CI?", "¿Sabes algo de tus ancestros?" me sonaron raras.
En resumen, no estuvo ahí por mucho tiempo. Cuando terminó, la acompañé a su auto. No por descortesía, pero para asegurarme que de verdad se estaba yendo.
"Hablaré de esto con mi mamá." Dije educadamente "Si no hay problema."
Me dirigió una sonrisa triste. "Corazón, no está permitido que le digas a tu mamá."
Mirarla, estar cerca de ella, hacía que mi corazón se sintiera lento y enfermo de nuevo. "Pero -"
"Ésta es una investigación clasificada. Si le dices, tendremos que llevarte. Realmente no pensamos que haya hecho algo malo. Pero tenemos que asegurarnos. Y hasta entonces, esto tiene que ser un secreto."
El pánico floreció en mi pecho. "¿Y si los chicos le dicen?"
"No lo harán." Me dio una palmada en el hombro. "Adiós, nos vemos pronto."
Mantener el secreto debía haber sido difícil, pero no lo fue.
Es terrible, pero parte de mi se sintió feliz. Casi aliviada. Tenía once años. No estaba bien que yo fuese la principal cuidadora de mis hermanos. Quizá el SPI haría algo al respecto. Gritarle a mi mamá. Quizá hacerla contratar una niñera en ocasiones.
La Srita. Milcom vino varias veces ese verano, al menos dos veces a la semana, y siempre por las tardes cuando mamá salía a trabajar. Ese sentimiento lento y enfermizo nunca se fue del todo, pero trataba de ser cálida con ella. Era tan bonita, tan gentil, y a la vez tan maternal. Ella enfocaba su atención en los gemelos, pero estaba acostumbrada a esa dinámica. Cualquier otro contacto hubiese sido incómodo.
No le dije ni media palabra a mi madre. Tampoco lo hicieron Patrick o Phillip.
Vino por última vez un viernes a finales de Agosto. La escuela había empezado hacía ya un par de semanas. Los niños estaban malhumorados, y yo estaba harta de ellos. En el primer día de escuela hice muchos amigos. Me invitaban a tomar helado esa noche, pero claro, no podía ir.
Les dije que no teníamos auto. Cuando varios de ellos ofrecieron que sus mamás podían pasar por mi, tuve que admitir que hacía de niñera, y sería para siempre. Era la única cosa que mi mamá me dijo que nunca hiciera - "Me metería en problemas." me decía. Pero estaba cansada de ello. Estaba mal que hiciera eso, arrebatarme la vida para que tuviera una niñera gratis.
Y no era solo yo quien pensaba que esto estaba mal. SPI pensaba también que estaba mal.
Incluso la sonrisa de la Srita. Milcom no podía levantarme los ánimos. Me dio un abrazo, luego retrocedió y me dio su típica sonrisa. "¡Tengo algo muy emocionante que mostrarles!".
"¿Qué es?"
"¡Trae a tus hermanos y vengan a ver! ¡Está en la parte de atrás!"
Giré los ojos y entré a la casa. Phillip y Patrick estaban disculpándose, gritándose el uno al otro.
"¡Lo dijiste de mala gana Patrick!" gruñó Phillip.
"¡Lo dije justo como en el comercial Phillip!" le contestó "¡Así se supone que debes decirlo!"
"Chicos," suspiré, "Vengan afuera."
"¿Qué si no?" dijo Patrick retadoramente.
Algo pasó en su rostro. Oscuro y casi decolorado. Como si estuviésemos de nuevo en esa tormenta eléctrica. "No me importa."
"Bueno, a mi si. Si la haces enojar, nos llevará lejos de mamá. Así que levántate." Patee su silla. Phillip ya estaba de pie. Patrick lo siguió detrás, lanzando dagas por los ojos.
Fuimos afuera. Un millón de grillos cantaron, un musical, un ritmo punzante que hizo eco entre los árboles. La Srita. Milcom bailó de nuevo y gritó con entusiasmo. "¡Apúrense!"
Nos dirigió por toda propiedad, esquivando como una experta árboles aledaños y ramas caídas. Ramitas y raíces se rompían bajo nuestros pies mientras la noche caía. Parecía muy temprano para que estuviese tan oscuro, pero habían pasado ya dos meses desde el solsticio. Por supuesto que los días se sentían más cortos. Estábamos tan cerca del otoño como del invierno.
Nos guió hasta la línea de propiedad, cerca de la valla de alambre de púas que separaba nuestro patio del pastizal en el que pastaban los caballos del vecino. Nuestro pequeño cobertizo roto y oxidado se encontraba ahí. Bueno, no era nuestro cobertizo; era una antigua reliquia de los 1960's, algo que el antiguo dueño había dejado atrás.
"Se supone que no debemos entrar ahí." Dijo Phillip nerviosamente.
"Hay viudas negras ahí," Dijo Patrick, "mamá nos lo dijo."
La Srita. Milcom se rió. "¿Eso les dijo?" Se acercó y se dejó caer frente a él. "Bueno, pues está equivocada."
"No lo está, las vi el verano pasado."
"No hay viudas negras ahí dentro. Pero alguien está ahí." Su sonrisa parecía partirle la cara en dos, tratar de imitarla hace que me duelan las mejillas.
"¿Quién?" Dijo Patrick precavidamente.
Ella aplaudió. "¡El Sr. Ball!"
Patrick en seguida tomó varios pasos hacia atrás.
"No seas gallina." Ella se paró y entró al cobertizo. Para mi incredulidad, vi luz saliendo de la puerta medio rota y podrida, y también de entre la podredura seca. Verde frío y dorado lujoso.
Y había ruido. Forcé mis oídos. Tenue pero inconfundible: una triunfante procesión de cornetas, como si estuviera escuchando un desfile a lo lejos.
La Srita. Milcom abrió la puerta. Un poco de ésta se deshizo entre sus manos. Lo restante se abrió, colgando de una argolla oxidada.
Era una habitación.
Demasiado, demasiado grande para estar en el cobertizo, al menos diez veces mas grande que nuestra propia casa. Increíbles pisos de mármol y paredes distantes de una altura que se perdía de vista. Volteé la cabeza y vi algunas enredaderas de flores.
La Srita. Milcom les agitaba la mano desde adelante. "¡Vengan a mirar!"
Todos nos acercamos a la entrada, incluso Patrick, aunque se escondió detrás mío. Las cornetas eran más fuertes ahora, manteniéndose a tono con los ruidos de insectos que se escuchaban en la noche. El interior del cobertizo era hermoso. Verde, dorado, blanco y negro, todas las superficies eran suaves y brillantes, y había un jardín bajo techo que te quitaba el aliento.
"¿Qué es eso?" susurró Phillip.
"Es un lugar hermoso," Dijo la Srita. Milcom "¿Quieres venir a dar un vistazo?"
Justo frente a mis ojos, el cobertizo se oscureció. Después volvió la luz y la vida, como una mala proyección. Me froté los ojos nerviosamente. La Srita. Milcom lo notó, y frunció el ceño. De momento, me sentí mareada y cansada. Las cornetas y los insectos eran abrumadores y dolorosos, y sus ojos, aquellos cálidos ojos miel-anaranjados se veían casi desquiciantes.
"¿Qué pasa?" Preguntó con tranquilidad.
"E...e...stoy furiosa." dije desafiante.
Patrick y Phillip me miraron.
"¿Sobre qué?"
Me pesaba el pecho. Los miré, mis hermanitos, las personas más importantes en mi vida, mi responsabilidad.
Y mi dolor de cabeza, igual.
"Acerca de ellos," solté. Patrick decayó. "Y todas estas cosas, es estúpido. Todo es estúpido."
El mundo se hundió. Las cornetas tocaban más fuerte y el sonido de los bichos nocturnos se convirtió en un chillido febril y doloroso. El suelo rocoso, cubierto de hojas golpeó mi cabeza y el mundo se oscureció.
Me levanté en la mañana, cubierta de hormigas.
Salté sobre mis pies, chillando, y corrí al cobertizo. Oscuro, estrecho, con abundantes telarañas de algodón y los relucientes cuerpos negros de arañas. Chillando de nuevo y agitando salvajemente mi cabello, corrí hacia la casa.
Vacía.
Sin Patrick, sin Phillip, sin mamá.
Busqué por la casa seis veces, pidiéndole a Dios que estuviera loca, antes de llamar a la policía.
Para no hacer más largo el relato, mi madre y mis dos hermanos desaparecieron. La teoría oficial es que mamá se los llevó para comenzar una nueva vida juntos. Pendía de un hilo por abandono infantil, pero jamás la encontraron.
SPI, por supuesto, nunca recibió un solo reporte para mandar un oficial a visitarnos.
Me pusieron en una casa hogar. Fue muy feo, pero creo que a largos términos no acabé tan mal. Me gradué becada de la universidad, trabajando en una correccional. No soy guardia (disculpen mi lenguaje, pero al carajo con esa mierda). Soy terapeuta. Hago cosas buenas como dar tratamiento post-traumático, pero por culpa de la ley AB 109 también tengo que hacer cosas de mierda como darles clases de paternidad a asesinos de bebés.
Así es la vida. Al menos me pagan bien.
Eventualmente hice las paces con mi situación. Des-recordé todo y me hice la idea de que simplemente fue una manera imaginativa y grotesca de ver las cosas, que derivaba de mi abandono.
Pero hoy recibí una carta, y ahora no estoy tan segura.
Era un sobre sencillo con marcas de agua. Sin remitente. Giré los ojos en cuanto la vi. He estado recibiendo de éstas últimamente de vendedores de autos. La abrí.
Una Polaroid se resbaló y cayó al suelo.
Era una foto de mis hermanos. Patrick y Phillip, claro como el día: cabello en ondas y ojos disparejos: el izquierdo azul, el derecho café. Estaban parados en un cuarto con el piso blanco. Una figura estaba parada detrás de ellos, vestida entre sombras. Femenina, si tuviese que adivinar, usando una ridícula máscara de toro.
Sin hacer caso de las tibias lágrimas de mis ojos, saqué un pedazo de papel del sobre. Se movía salvajemente en mis temblorosas manos mientras leía cuatro palabras que hicieron retumbar la tierra:
Uno aún está vivo.
Solté un agudo llanto mientras mis rodillas se venían abajo.
Por supuesto que llamé a la policía. Se llevaron la carta y la foto. He estado en la estación de policía toda la noche, pero prácticamente solo me han dicho que me calle. "Probablemente sea una farsa," dijo el sargento, "pero nos aseguraremos de ello. "
No sé que creer. No sé que pensar. He estado en Google toda la noche y me crucé con unas cosas sobre trabajadores sociales fantasma. Oficiales del SPI que visitan casas y hacen cosas raras. Cuando los padres llamaban al departamento del SPI para quejarse, les decían que ningún oficial del SPI había sido enviado a su casa. El consenso general dicta que todo el asunto es una farsa.
Prefiero pensar lo mejor.
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2018.06.08 20:47 master_x_2k Interludio Purity

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______________________Interludio Purity______________________

Kayden estaba agachada junto a la cuna, con los brazos cruzados sobre el borde, mirando cómo el pecho de su bebé subía y bajaba. Ella se sentía en paz. Aster era perfecta, impecable, no estaba contaminada por el caos y los males del mundo más allá del departamento y la guardería. Incluso cuando estaba despierta, no era demasiado exigente, rápidamente pasando de alaridos a gemidos tranquilos cuando escuchaba garantías de que la comida, la compañía o un cambio de pañal estaban en camino. No es que ella entendiera, por supuesto, pero confiaba en que su madre la cuidaría. Kayden no podría haber pedido más. Literalmente, no había nada que Aster pudiera hacer, tener o ser que la hiciera mejor de lo que era.
De una manera extraña, Kayden suponía, se refugió en Aster. Encontró un ancla en compañía de su hija, en medio de un mundo en el que tenía pocas esperanzas.
Tomó fuerza de voluntad obligarse a sí misma a alejarse, a alejarse silenciosamente de la guardería y entrecerrar la puerta detrás de ella. Cuando vio a Theo, regordete de quince años, sentado frente a la televisión, se sintió momentáneamente desorientada.
Entonces sintió una punzada de culpa. Se había olvidado del chico, en medio del cuidado de Aster y sus preparativos para la noche.
“Theo, lo siento”, dijo ella. El muchacho había quedado cautivado por los votos finales de un programa de reality show, pero no pensó ni un segundo en silenciar la televisión y prestar toda su atención a Kayden. “He estado tan ocupada, no te he alimentado.”
“Está bien”, respondió Theo, rompiendo el contacto visual. No era así.
“Mira, voy a salir-”
“¿En disfraz?”
“Sí”, respondió Kayden. Trató de leer la expresión en la cara del niño, pero Theo era un muro de piedra. Tenía que serlo, realmente, en donde había crecido.
Resistiendo el impulso de comentar o presionar al chico para que ofreciera algún comentario, crítica o apoyo, Kayden continuó, “Te dejo aquí treinta dólares en la mesa de la cocina. Si deseas usarlo para ordenar delivery, por favor siéntete libre. De lo contrario, saquea mi alacena, mi nevera o usa el dinero para ir a la tienda en el vestíbulo, ¿de acuerdo? Si decides alquilar una película, déjala aquí para que la lleve de vuelta.[1]Es posible que quiera verla.” Kayden sonrió, tratando de fomentar la misma expresión en él.
“Está bien”, dijo Theo, con el rostro inexpresivo. “¿Cuándo vas a estar de vuelta?”
A tiempo para llevarte de vuelta a casa de tu padre, Kayden estuvo a punto de decir. Entonces ella tuvo una idea, “Podría puede que llegue tarde. ¿Estaría bien si pasas la noche? Tendrías que revisar a Aster cada pocas horas. Mantener un oído abierto en caso de que ella llore. Te pagaría la noche completa de niñero.”
Los tiempos en que Theo dejaba que un atisbo de emoción se mostrara eran pocos y distantes. Una sonrisa, genuina, tocó la cara de Theo, y casi rompe el corazón de Kayden en el proceso.
“Me encantaría”, respondió Theo, diciéndolo con honestidad.
“Entonces está arreglado. Lamento interrumpir tu programa”, dijo.
“Está bien”, dijo Theo, solo un toque demasiado rápido. Al parecer no estaba bien, pero nunca lo admitiría. Nunca podría admitirlo. Kayden sintió un destello de odio por el hombre que había erosionado cada gramo de personalidad y asertividad de su hijo. Ella daría la mano derecha por un comentario sarcástico, que girara los ojos o que la ignorara en favor de un programa de televisión.
Tenía que consolarse a sí misma de que al menos le estaba dando a Theo un respiro de una noche de ese hombre. No era suficiente, por supuesto, pero había tan poco que podía hacer. Todo lo que ella podía ofrecer eran pequeñas amabilidades, pequeños gestos de amor y afecto, y la esperanza de que ayudaran. Con eso en mente, Kayden se tomó el tiempo para sacar algunas sábanas y colocar el otro sofá para que Theo se sintiera cómodo cuando terminara de ver la televisión.
Cuando terminó, revisó dos veces el televisor para ver que no estaba interrumpiendo nada, y le dijo a Theo: “Deséame suerte.”
“Buena suerte”, respondió el chico, en un tono que era puro artificio. Las palabras falsas afectaron a Kayden más que si Theo no hubiera dicho nada en absoluto. Esta noche no era la noche para enfrentar ese problema. Ella salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella. Subió las escaleras hasta el techo y se quitó la bata de baño. La prenda entró en el espacio entre dos jardineras, donde nadie la encontraría a menos que la estuvieran buscando.
Luego dio un paso más allá del borde del techo.
El viento le rasgaba el pelo y soplaba frío contra su cara. Mientras ella se tambaleaba cabeza abajo, viendo solo los destellos de las farolas y los autos debajo de ella, ella esperó. Su edificio de apartamentos tenía quince pisos de altura, lo que le daba menos tiempo del que cabría esperar. Todo lo que tomaría sería un segundo de duda, un error, una momentánea vacilación, y ella golpearía con el suelo.
Aster. Era apropiado que ella pensara en su hija. Ella siempre lo hacía, en estos días, cada vez que saltaba. Se había convertido en un ritual, como si no pudiera ir a limpiar la ciudad si no se recordaba a sí misma por qué lo estaba haciendo.
La energía inundó su cuerpo. Todo el cielo se iluminó con un brillante y cegador destello de luz. Para cuando las manchas desaparecieron de los ojos de la gente en la calle, ella ya se había ido, precipitándose sobre el centro de Brockton Bay, un rastro de luz blanca detrás de ella.
Kayden no usaba una máscara, pero no era necesario. Con sus poderes activos, su cabello castaño y sus ojos se volvían de un blanco radiante, emanando una luz tan brillante que era imposible mirarla directamente. La tela de su traje de alabastro también irradiaba un suave resplandor que se ondulaba como la luz sobre la superficie del agua.
Su rutina habitual era patrullar durante una hora o dos, tener una idea de las cosas, y luego tomar medidas donde ella creía que era más apropiado. Esta noche, sin embargo, estaba frustrada, y ni siquiera había empezado.
Hace un año, había convertido el ABB en un objetivo prioritario. De tres a cinco veces a la semana, ella había llevado a cabo ataques quirúrgicos contra las operaciones de bajo nivel de la banda, interrumpiendo envíos, golpeando a traficantes y matones, atacando sus lugares de negocios y todo el tiempo ella había estado recopilando información. Esa información había dado sus frutos de vez en cuando; se había enfrentado directamente con Lung en no menos de cuatro ocasiones, había encontrado a Oni Lee en dos. En todos menos en uno de esos encuentros, ella los había forzado exitosamente a retirarse, a abandonar lo que sea que estuvieran haciendo en ese momento. Esos eran los buenos días.
Hubo días malos también. La mayoría de las veces, ella hacia énfasis en maltratar a los miembros del nivel más bajo de la pandilla cuando los había derribado, lo suficiente como para hacer que reconsideraran su elección de carrera. Hacer que consideren ir a otra ciudad. En un momento dado, Lung le tendió una trampa y logró devolverle el favor. Le había tomado dos meses recuperarse de todas sus heridas. Otros días, que de alguna manera fueron peores, se encontró luchando por hacer una diferencia, llegando a la comprensión de que no había logrado cambiar las cosas.
Esta semana ha sido una larga serie de esos días malos. Cuando leyó en las noticias que Lung había sido detenido, ella había despejado su agenda. Kayden había tomado sus días de vacaciones y había llamado a Theo para hacer de niñero. Había sido la mejor oportunidad que tenía, pensó, de limpiar el ABB de una vez por todas. Sacar esa escoria de su ciudad, mientras ellos no tienen liderazgo.
Cinco de sus siete días de vacaciones habían pasado, y ella no había logrado nada. Menos que nada. Se estaban volviendo más fuertes.
Rompiendo su ruta de patrulla habitual, se dirigió directamente a la parte norte de la ciudad e investigó los Muelles. Estaba vacío de miembros de ABB, aparte de dos chicas coreanas que estaban tomando un descanso de prostituirse cerca del ferry, hablando con su anciano, gordo y matronal chulo. Kayden resistió el impulso de tomar medidas y huir, se resistió a interrogarlos por información. Ella había hecho eso anoche con un grupo de comerciantes, y logró poco o nada.
El ABB todavía estaba activo. Incluso con su jefe fuera, estaban más organizados de lo que habían estado bajo la influencia de Lung. Pero sus interrogatorios no pudieron obtener detalles sobre por qué. Incluso los brazos y las piernas rotas no habían lastimado o asustado a los matones lo suficiente como para que hablaran sobre lo que estaba pasando.
Esta era la situación, por lo general, en la que Kayden acudía a los informantes en busca de información, resucitaba viejas alianzas y obtenía ayuda para aplastar al ABB antes de que pudiesen recuperar el equilibrio. Ella había perseguido a viejos amigos, contactos y compañeros de equipo hace tres días, y se había sentido frustrada por la falta de respuesta, la falta de entusiasmo. Max, el padre de Theo, tenía la culpa de eso. Tal como ella había dejado a su equipo como una persona más rota de lo que había estado cuando se unió, otros pasaron por la misma experiencia. Con carisma y un gran sentido de la gente, Max había convencido a personas de todo el país para que se unieran a su equipo. Con la misma facilidad, él los había desarmado sin que se dieran cuenta de que lo estaba haciendo. Confianza rota, atormentados por las dudas, paranoicos con respecto a todos menos al hombre que había causado la paranoia en primer lugar, dividieron el equipo. No es que a Max le importara. Siempre había un nuevo suministro de reclutas con espíritu en los ojos listos para reemplazar a cualquiera que se rompiera.
Ahora la mayoría de la pandilla había desaparecido, posiblemente en un gran trabajo, y no tenía idea de dónde. Ella no tenía idea de dónde averiguarlo. Kayden apretó los dientes. Esto no estaba funcionando. Si iba a hacer algún progreso antes de que se acabaran sus vacaciones, tenía que actuar ahora. Hacer un trato con el diablo.
Ella regresó al centro. Era difícil navegar por las calles desde tan alto, incluso si eran caminos a los que ella viajaba a diario como su versión civil. Desde aquí, todos los edificios parecían iguales, con exteriores espejados y tejados de grava. Dos veces, dio vueltas alrededor de los pisos superiores de los edificios equivocados, buscando el logo en el costado del edificio que diferenciaba al edificio de Max de los demás.
La corona negra sobre un fondo rojo y amarillo. Se detuvo cuando lo vio, maldijo por lo bajo. Cuando ella se acercó, ella lo vio, todavía en su oficina. No era tan inusual, había trabajado hasta tarde todas las noches de su matrimonio. Tenía una laptop directamente frente a él, un sándwich en una envoltura de papel a su derecha, y una serie de papeles extendidos sobre el escritorio a su izquierda. Se giró para mirarla cuando ella se acercaba a la ventana, sonrió suavemente.
Maldito sea, era cinco años mayor que ella, con treinta y cinco años, y todavía era el hombre más atractivo que jamás había mirado a los ojos. Incluso las arrugas en las esquinas de sus ojos solo lo hacían más atractivo. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje, y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta la mitad de sus antebrazos, lo que la obligó a notar que todavía estaba entrenando.
Esperó, con las manos cruzadas sobre el estómago, la más leve expresión de diversión en su rostro. Ella sabía que él era capaz de abrir la ventana de su oficina. Estaba esperando que ella pidiera entrar. Era el tipo de pequeña demostración de poder que tanto le gustaba.
En otra noche, ella habría probado su voluntad contra la de él. En vano, por lo general, pero ella lo habría intentado. Probablemente hubiera terminado con ella yéndose volando, dejando en claro que podría prescindir de su ayuda. Esta noche, sin embargo, sintió la frustración de sus “vacaciones” infructuosas y se dispuso a extender la mano y golpear la ventana.
Antes de que pudiera golpear sus nudillos contra ella por segunda vez, hizo clic y se abrió hacia arriba. Ella navegó a su alrededor para abrirse paso. No pareció mover un músculo cuando abrió la ventana. Le gustaba pequeñas demostraciones como esa. Puso un pie en la alfombra de la oficina y dejó que la luz brillaba desde su interior se desvaneciera. Su cabello dejó de agitarse y retorcerse en respuesta a la energía que ondulaba a través de él, quedando flácido y volviéndose marrón. Sus ojos se oscurecieron a su color avellana oscuro. Podía escuchar un clic seguido por el más leve siseo cuando la ventana se cerró lentamente detrás de ella.
“Kayden. Ha pasado un tiempo”, logró saludarla y hacer que pareciera una crítica en el mismo aliento. Dio media vuelta para escribir en su computadora, y las luces de la oficina se ajustaron a un destello de halógeno. Cerró los ojos brevemente y se deleitó con el resplandor, sintiendo que su suministro interno de energía se recargaba.
“Max. Gracias por la luz.”
“¿Asumo que estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿Y nuestra hija?”
“Aster está bien”, dijo, con la mayor calma posible, mientras su pulso latía en sus oídos. Ella sabía que realmente no le importaba. Él le estaba haciendo saber que no se había olvidado de Aster, recordándole que él, en cualquier día y en cualquier momento, podría tomar la custodia de su bebé. Él tenía el dinero, tenía los contactos. Ella sería incapaz de detenerlo. Ella recordó mencionar, “Theo la cuidará esta noche.”
“Lo sé. Llamó un poco antes para preguntar si podía pasar la noche. Le dije que estaba bien. Le hará bien pasar tiempo contigo y Aster. Algunas influencias femeninas en su vida.”
Kayden respondió con un brusco asentimiento. Para cualquier otra persona, esta conversación habría sonado perfectamente inocente. Como alguien que había trabajado junto a Max durante diez años y se había estado casada con él por uno, sabía que esto era todo negociación. Estaba dejando claro que le estaba haciendo un favor, y que esperaría una recompensa en algún momento, esta noche o dentro de una semana. Así era él, siempre jugando por el poder, por la ventaja, por el dominio. Todo el tiempo, él lo estaba haciendo de una manera que no podrías enfrentar. Si ella lo señalaba, él jugaría inocente y se vería como la loca, la que estaba equivocada. A veces incluso a sí misma.
“Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”, Se reclinó en su asiento.
“Los ABB carecen de liderazgo. O, al menos, carecen de liderazgo experimentado. Quiero derribarlos antes de que se reagrupen. Para hacer eso, quiero reunir a nuestro antiguo equipo.”
“Y admites que no puedes hacerlo sin mi ayuda.”
“Sí”, le dolió admitir.
“No estoy interesado”, dijo, dando vueltas en su silla para mirar la computadora. Hubo un clic, y la ventana detrás de Kayden comenzó a abrirse nuevamente. A medida que el aire soplaba desde el exterior, un mechón de cabello le atravesó la cara. Ella lo colocó detrás de su oreja.
“He hablado con los demás, pero nadie que haya trabajado para ti está dispuesto a ser el primero en unirse a mí. Algunos dicen que están preocupados de que te ofenderán. Otros simplemente están asustados, o ya se dieron por vencidos. Me preguntan por qué un grupo de sus rechazados lo haría mejor de lo que habían logrado como parte de su equipo. No estoy llegando a ningún lado, y el tiempo se acaba. Todo lo que tomaría sería una palabra de ti, y tendría un equipo de cuatro o cinco personas. Con eso, podría exponer y aplastar al ABB.”
Max se levantó y se sentó en el borde de su escritorio para mirar a Kayden, “No veo que valga la pena el esfuerzo. ¿Qué hay para mi ahí en esto?”
“Para empezar, la ABB se habría ido.”
“Se irán eventualmente. Soy paciente ¿Qué más?”
“No tengo nada más que ofrecerte, Max”, respondió ella. Eso era una mentira, lo sabía… pero lo más cercano que tenía a una moneda de cambio era algo que nunca abandonaría en un millón de años. Nunca Aster.”
“Te quiero a ti. En mi equipo otra vez.”
“No.”
“Serías mi segunda al mando. Hablaría con los antiguos miembros del equipo y les pediría que formaran un grupo aparte que trabajase bajo tus órdenes. Tendrías que verificar conmigo todo lo que haces, pero aparte de eso, serías completamente autónoma. Libre de usar a tu equipo como mejor te parezca.”
Aparte de eso, pensó ella. Como si fuera intrascendente, estar chequeando con él en cada movimiento que ella hiciera. “No estoy de acuerdo con la forma en que haces las cosas. No quiero asociarme contigo.”
Él rió, gutural, profundo, mientras ella permanecía allí en un silencio sepulcral.
“Kayden”, dijo, cuando se detuvo, “Ya estás asociada conmigo. La gente dice nuestros nombres al mismo tiempo, incluso cuando no hemos trabajado juntos en dos años. Cuando mi nombre aparece en los periódicos, el tuyo nunca se queda atrás.”
“Estoy trabajando para cambiar eso.”
“Y trabajarás en contra de esa impresión durante décadas, sin ningún efecto, te lo garantizo.”
Kayden se volvió y miró por la ventana, no queriendo mirar a Max con sus brillantes ojos azules por más tiempo.
Continuó, y ella supo que él estaba sonriendo con aire de suficiencia, incluso sin mirarlo, “Independientemente de nuestros diferentes métodos, siempre compartimos los mismos objetivos. El limpiar este sucio mundo nuestro.”
“Lo haces poniendo drogas en la calle, robando, extorsionando. No puedo estar de acuerdo con eso. Nunca lo hice. No tiene sentido, mejorar las cosas empeorándolas.”
Max sonrió, “Es feo en la superficie, pero es más dinero, más poder, y me da la influencia para realmente afectar las cosas. Las únicas personas a las que lastimé son las mismas personas que causan los problemas en primer lugar.”
Era un estribillo que había oído tantas veces antes. Ella se cruzó de brazos.
Cambió de táctica, “Déjame preguntarte: ¿prefieres hacer las cosas a tu manera, sin cambiar las cosas o preferirías trabajar bajo mis órdenes y hacer una diferencia?”
Estoy haciendo una diferencia”, respondió Kayden, “estoy trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.”
“Por supuesto”, respondió, y ella no perdió el rasgo de condescendencia en su voz, “Dejaste a mi equipo para hacer un buen trabajo, es pura coincidencia que sean criminales negros, marrones o amarillos a los que apuntas.”
Kayden frunció el ceño, “Es difícil de evitar, cuando la única banda notable de blancos es tuya. Algunos viejos amigos y aliados siguen trabajando para ti… No puedo atacarlos, ¿o sí? Estoy trabajando para mejorar nuestra ciudad, pero no voy a golpear a las personas con las que he salido a beber.”
“Y en el proceso, estás haciendo poco para cambiar la idea de que eres parte del Imperio Ochenta y Ocho”, sonrió Max, “es divertido escucharte que intentar justificar tu perspectiva, pero estás ignorando la incómoda verdad. Corta esta basura y dime que no sientes algo diferente cuando miras una cara negra, en comparación con cuando miras una blanca.”
Kayden no tenía una respuesta para eso. Era su culpa, realmente. El jugador de béisbol de la escuela secundaria que le gustaba cuando ella estaba en la escuela media[2] terminó siendo la misma persona que se acercó primero a ella cuando comenzó a salir de traje. Cegada por su buena apariencia y su habilidad con las palabras, había sido persuadida, convencida de su forma de pensar. Ella había tratado de cambiar su punto de vista desde el divorcio, pero había visto mucho en sus diez años como miembro de su equipo. Era imposible mirar la ciudad ahora e ignorar el hecho de que demasiado de lo que lo convertía en un lugar más feo para vivir y criar a un niño podía rastrearse hasta el mismo tipo de personas. Claro, los blancos también tenían criminales, pero al menos eran jodidamente civilizados.
Cuando no hubo respuesta, Max dijo: “Eso es lo que pensé. Sin embargo, nuestros métodos difieren, independientemente de si está dispuesta a admitirlo en voz alta, creo que compartimos una perspectiva muy similar. Mi oferta es esta: déjame demostrar que mis métodos funcionan. Únete a mi equipo, sirve como mi segunda al mando por un año más. La única persona a la que respondes es a mí, y te doy un equipo propio. Puedes elegir a tu propio escuadrón entre nuestros posibles miembros y ex miembros, aunque no puedo garantizar que todas las personas que menciones quiera participar...”
“Max…” Kayden negó con la cabeza.
“La parte final del trato es esto. Si no estás satisfecha con cómo fueron las cosas cuando tu año termina, Imperio Ochenta y Ocho es suyo. Por completo, incluido mi negocio, cada empleado, cada activo, legítimo o no. Me convierto en tu segundo al mando y sigo tus órdenes. Puedes convertir a Imperio Ochenta y Ocho en un esfuerzo humanitario, vender el negocio, convertirnos a todos en superhéroes. No me importa. Si no puedo impresionarte, entonces lo que estoy haciendo simplemente no vale la pena.”
Eso llamó su atención. Años atrás, Kayden probablemente habría aceptado una oferta como esta sin pensarlo dos veces. Estar casada con Max durante once meses, darse cuenta de quien realmente era, le había dado perspectiva y precaución. Ella lo consideró por unos largos momentos, tratando de descubrir el ángulo. Él estaba diciendo la verdad, ella lo sabía. Fuera lo que fuese Max, no rompería su palabra sobre algo como esto.
“¿Está fallando el negocio?”, Preguntó. ¿Ella estaba recibiendo un premio trampa?
“Prosperando. Lo prometo.”
“¿Qué quieres que haga?”
“Lo mismo que hiciste antes. Serías mi peso pesado. Mi agente. Si necesitara que hicieras un ejemplo de alguien, lo harías. La única diferencia entre entonces y ahora es que mi Imperio es más grande. Mejor. Tú y yo podemos tener un mayor impacto.”
Más sangre en mis manos. Cuando el pensamiento cruzó por su mente, miró sus manos enguantadas. Tela blanca prístina, marcada por el resplandor de las luces halógenas. Sabía lo que él estaba haciendo, sabía cuándo decidió venir. Encontraba la debilidad de una persona, la atacaba y la aprovechaba. Sabía que estaba frustrada con sus esfuerzos como agente solitaria, probablemente había planeado esta conversación días o semanas atrás, poniéndola en práctica mentalmente, teniendo una respuesta preparada para todo lo que pudiera decir. ¿Cómo podría competir con eso, cuando rara vez miraba más allá de las próximas veinticuatro horas? Era solo cómo ella era, cómo pensaba.
Probablemente por eso eran tan efectivos como pareja, se vio obligada a admitir.
“Así que te pregunto de nuevo, Kayden, ¿quieres pasar el tiempo sin poder hacerte un nombre por tu cuenta, o estás dispuesta a unirte a mí para cambiar realmente las cosas? Ven conmigo y te garantizo que ganas de una manera u otra.”
Sus ojos se iluminaron, y su cabello comenzó a ponerse blanco desde las raíces hacia afuera. En unos momentos, ella era su alter ego radiante. Purity.[3]
Como en respuesta, tomó un abrecartas y lo sostuvo frente a su pecho. Cuchillas de metal comenzaron a ramificarse desde allí, cada una convirtiéndose en más. Lento al principio, la red de metal rápidamente abarcó su pecho, y luego el resto de su cuerpo. Barras, cuchillas, tubos y láminas del metal encontraron su lugar a su alrededor. Con su poder, ella sabía, él podía hacer brotar el metal de cualquier superficie sólida a su alrededor, incluido el metal que ya había creado. Con la misma facilidad con la que podía arrojar lanzas de hierro de nueve metros de altura desde el suelo o las paredes, creó una armadura finamente trabajada y luego la embelleció con cuchillas y púas. Terminó con una corona desigual de cuchillas.
Extendió un guantelete, lo dejó allí para que lo tomara. Era el gesto más pequeño, nunca hacia un movimiento en el que alguien pudiera rechazarlo, dejarlo plantado, y significaba todo para ella, incluso cuando sospechaba que estaba calculado precisamente por ese efecto.
Perdóname, Aster, pensó ella. Estoy haciendo esto por ti.
[1]¡En el mundo de Worm todavía rentan películas físicas!
[2]La escuela media es entre la primaria y el secundario, la edad varia según el estado, pero es entre los 10 y 14 años, empezando la secundaria entre los 14 o 15 años. Según esto y la edad de Kayden y Max, ellos se conocieron cuando tendrían 13 y 18 años respectivamente.
[3]Purity: Lit. Pureza, alusión tanto a su poder de luz blanca como a la ideología de pureza racial.

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2018.04.28 21:40 SugusMax Cómo hervir un prensado - Guia APB

Bueno, viendo el reciente flujo de actividad en el sub y ya que varios users preguntaron cómo se lava un prensado, voy a tratar de hacer una guía básica al respecto. Tengo algunas fotos ilustrativas, pero van a venir en un edit posterior cuando logre pasarlas del celu a la compu.
Edit: aclaro que todo el proceso es bastante rápido e inocuo, depende de sus habilidades pero en 30-45 minutos está todo hecho y lavar el prensado de esta manera no deja "olor a droga" ni a porro fumado - más bien como si hubieran preparado un té con hierbas. Para quien no sabe, pasa desapercibido.
Ingredientes
El Paso a Pasito
Menciones honoríficas a errores boludos: no dejen que se queme el faso. Mientras se calienta, revuelvan bastante, en parte también para que todo el material se despegue y no se vaya al fondo.
Si todo salió bien, el prensi debería quedar con mejor sabor (en realidad, más neutro, pero la mayoría de veintis sabe mal así que es una mejora), y ser menos "fuerte" para los pulmones. Si después de lavarlo les parece que sigue quedando con mal gusto/sigue estando feo, pueden repetir el proceso, pero cuidado con no pasarse mucho del hervor porque ahí sí va a perder potencia la marisanta.
Eso fue todo! Más tarde pongo algunas fotos, pregunten dudas, aclaraciones, si les gustó dejen +10 y rec (?)
Edit: gracias por el sticky buen mod! Prometo agregar algunas fotos la próxima vez que tenga un bloque a mano para lavar.
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2018.04.18 15:00 Clemen11 Alguna vez se mandaron una cagada y se dieron cuenta mucho después de mandarsela?

Mi ejemplo. En mi viaje de egresados, el coordinador nos comentó que quería dejar de fumar, pero le costaba. Esto fue en el segundo día del viaje.
Cuando teníamos que volver del viaje, un amigo me da un paquete de cigarrillos que le sobró porque sus viejos lo mataban si veían que compró cigarrillos. Yo, que no fumo, pienso que me va a pasar lo mismo, entonces se lo doy al coordinador. Me agradece profundamente.
Cuando llego a mi casa, después de 20 horas de viaje, me doy cuenta. Le dí puchos a un adicto que quería dejar.
EDIT: Voy a contar la cantidad de animales muertos que hay en los comentarios. Cuenten esto como [SPOILER]
3 sapos (mas un genocidio de ellos sin número específico), 1 ganso, 13 gallinas, 1 víbora, 2 perros, 8 gatos (quizás 9), 12 peces, 2 palomas, 1 cobayo, 1 jarro de peces, 1 parque lleno de bichos, 2 hámsteres, 1 lagarto overo, 1 grillo, 2 conejos, 1 araña, 1 gecko, 1 chancha de la india, 10 hormigas, 1 gorrión, mariposas múltiples, un loro, 1 cuy, 1 gerbo.
EDIT 2: La mier. ¡Los rifles de aire comprimido tienen bastante capacidad con animales pequeños!
EDIT 3: Voy a agregar anécdotas que me acuerde como bonus.
Anécdota 1: Tenía unos 8 años aproximadamente, no creo que más de 9. Cerca de donde vivía, estaban construyendo una casa. En frente de mi casa estacionaba un camión. Me gustaba meterle papeles al caño de escape para que, cuando el camión encendía, el papel salga volando. Un día me sentía aventurero y salí con un rollo de papel de cocina a cargar bien el caño.
12 bolas de papel y un empujón con un palo largo después, el caño estaba cargado cual pistola del 1750. Me escondí en mi cuarto y me puse a esperar al conductor.
A la hora, escucho un ruido similar a un viejo ahogándose con su saliva, y miro por la ventana. El conductor había llegado, y no podía prender el camión. Se baja, analiza el motor por unos 15 minutos, determina que no hay problema, e intenta arrancar de nuevo. El camión sigue ahogado.
A la semana, veo que entra una grúa y se lleva el camión. Parece que lo jodí feo.
Anécdota 2: tenía 13. Salí a tirar petardos con dos amigos. En un momento tiro un fosforito en la calle, sin darme cuenta que había un perro mezcla entre salchicha y el perro rata que tenía Susana Gimenez, el que no paraba de temblar. Este perro mezcla parecía una alfombra con cabeza por el pelo. No lo ví hasta después de tirar el petardo. Ahí fué cuando el pobre bastardo decide ir a olfatear el fosforito que dejé en el pavimento.
Cuando se apaga el fuego y dale humo del petardo (justo antes de la exploción), el perro deja de oler el petardo y pega media vuelta para irse, por suerte. Desafortunadamente, el petardo explota detrás del can, el cual procede a saltar y comienza a correr en el aire antes de siquiera hacer contacto con el piso. Desapareció en el patio de su casa.
Dos minutos más tarde, la dueña de ficho perro sale a avisarnos de muy buena manera lo siguiente. "Chicos. ¿Podrían ir a tirar petardos a otro lado? Mi pobre perrito se asustó mucho y me hizo caca en la alfombra nueva..."
Me dió un ataque de risa en la cara de la tipa, pobrecita... Se la veía re dulce a la señora.
Anécdota 3: Tenía 18. Intento tirarle un petardo a mi viejo como venganza porque un día me levantó con uno en una casero la. Casi me muero del susto.
Pasa lo siguiente. Mi papá está meando. Digo "¿qué mejor momento que ahora para darle un susto?" y prendo un fosforito. Se lo tiro, y no explota. Mi papá agarra, lo ve, y se burla de mí. Tira la cadena y se va a laburar (tenía que agarrar unos papeles y volvía a casa). Agarro el fosforito y lo tiro en el inodoro, no sin antes intentar prenderlo, a pesar de que ya había consumido su "mecha" (esa pasta amarilla que se usa para prenderlo.
No me dí cuenta, pero el petardo prendió. Ni bien toca el inodoro, explota, y éste revienta en docenas de pedazos.
Yo quedo aterrado. Mi joda salió mal, metí la pata feo, y mi viejo me va a matar. Viene mi mamá al escuchar el ruido, y se preocupa. Me dice "¿Qué hiciste? ¡Tu viejo te mata!"
Una hora esperando a que venga mi papá con un nudo en la garganta. Llega mi papá. Le tengo que decir de frente qué hice, total él se iba a dar cuenta eventualmente.
Le digo "Pa... Me mandé una cagada... Rompí el inodoro con un petardo..." mi viejo va al baño, ve el inodoro devastado, y se da vuelta. Me dice, con tono serio, "¡Clemen...!" y noto una sonrisa. Me empiezo a reír, él se empieza a reír, nos entramos a cagar de risa. "Si no fuese tan gracioso estarías jodido."
Lo amo a mi viejo. Es lo más.
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2018.03.29 19:48 master_x_2k Insinuación VIII

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_________________Insinuación VIII_________________

“¡Detén a tus perros!”, Gritó Brian.
El más grande de los perros, un Rottweiler feo o un perro callejero con sangre fuerte de Rottweiler, agarró mi muñeca en sus fauces. Mis rodillas casi se doblaron en respuesta al dolor, que solo empeoró cuando bruscamente giró su cabeza hacia un lado y me tiró del brazo. Me caí, y en un abrir y cerrar de ojos, los otros dos perros - un pastor alemán y un terrier sin pelo con una oreja y ojo perdidos, estaban sobre mí.
El Pastor Alemán se puso a ladrar y chasquear los dientes en mi cara, ocasionalmente agarrando el cabello que colgaba delante de mi cara para tirar de él. El otro comenzó a rastrillarme con sus garras y mordisquearme, tratando de encontrar algún lugar en mis piernas, cuerpo o trasero en el que pudiera clavar los dientes.
Mientras esos dos estaban en lo suyo, el Rottweiler todavía tenía mi muñeca entre los dientes, y comenzó a tirar, como si quisiera arrastrarme a algún lugar. Apreté los dientes por el dolor y traté de pensar en hacer algo más que acurrucarme en posición fetal para proteger mis brazos, piernas y cara.
“¡Detén a los putos perros!” Escuché a Brian gritar, otra vez.
Un diente o una garra me arañaron la oreja. Creo que eso es lo que me asustó, porque rompí mi compostura y solté un sollozo.
Solo un segundo o dos más tarde, un lapso de tiempo mucho más largo de lo que parece cuando un grupo de perros te está destrozando, hubo un silbido. Al oír el ruido, los perros abruptamente retrocedieron. El terrier de un solo ojo ofreció un ladrido hostil seguido de un largo gruñido incluso mientras se alejaba, como si aún le quedara crueldad que necesitaba dejar salir de alguna manera.
Lisa y Alec me ayudaron a ponerme de pie. Estaba temblando como una hoja. Una de mis manos se agarró al antebrazo de mi otro brazo, tanto para detener el peor temblor como para acunar la herida. Tenía lágrimas en el borde de los ojos y apretaba los dientes con tanta fuerza que me dolía la mandíbula.
En el lado opuesto de la habitación, Brian se frotaba el dorso de una de sus manos. Los tres perros estaban sentados en una línea ordenada, a tres metros de una chica que yacía en el suelo. La chica tenía sangre corriendo por las dos fosas nasales. La reconocí de la imagen que había visto en su página wiki. Rachel Lindt. Hellhound. Perra.
“Odio esta mierda”, le gruñó Brian a la chica, poniendo énfasis en la grosería, “Cuando me obligas a hacer eso.”
Perra se apoyó un poco, medio contra la pared frente a mí, para tener una mejor vista de la habitación. Una mejor vista de mí. Verla en persona solo confirmaba la impresión que me dio su foto en línea. Ella no era atractiva. Una persona poco amable podría llamarla marimacho, y no me sentía especialmente amable con ella. La mayoría de sus características parecía que encajarían mejor en un chico que en una chica. Tenía una cara cuadrada, cejas gruesas y una nariz que se había roto más de una vez, tal vez rota de nuevo hace un momento, debido a la sangre que goteaba de sus fosas nasales. Incluso en lo que se refiere a su constitución física, estaba sólidamente construida sin ser gorda. Solo el tronco de su cuerpo era más grande que el mío con mis brazos a los lados, solo por tener un torso más grueso y ancho, y tener más carne en sus huesos. Llevaba botas, jeans negros con rasgaduras por todas partes, y una chaqueta verde del ejército sobre una sudadera gris con capucha. Su cabello castaño estaba corto.
Tomé una respiración profunda. Luego, hablando lentamente para no tropezar con mis palabras o dejar que un temblor en mi voz, le pregunté “¿Por qué diablos hiciste eso?”
Ella no respondió. En cambio, se lamió el labio superior limpiando la sangre y sonrió. Era una sonrisa burlona y petulante. A pesar de que ella era la que estaba en el suelo con la nariz ensangrentada, de alguna manera tenía en la cabeza que me había vencido. O algo.
“¡La puta madre!”[1], Brian gritaba. Siguió diciendo algo más, pero realmente no lo escuché sobre el zumbido de mi poder en mis oídos. Me di cuenta de que estaba apretando mi puño y por habito me forcé a relajarlo.
Entonces, como lo había hecho tantas veces en los últimos días y semanas, busqué una razón para justificar por qué estaba retrocediendo. Fue casi reflexivo. Cuando los matones se metían conmigo, siempre tuve que tomarme un momento para contenerme y decirme por qué no podía o no debía tomar represalias.
Por unos momentos, me sentí a la deriva. Casi al mismo tiempo en que me di cuenta de que no podía encontrar una razón para retroceder, me di cuenta de que ya me había liberado del apoyo de Lisa y Alec y había cruzado la mitad de la habitación corriendo. Busqué a mis bichos y me di cuenta de que había estado usando mi poder sin pensarlo. Ya se estaban reuniendo en las escaleras y junto a las ventanas. Todo lo que se necesitó fue un pensamiento, y comenzaron a fluir a la habitación en mayor número. Cucarachas, tijeretas, arañas y moscas. No tantos como me hubiera gustado, no había estado usando mi poder por el tiempo suficiente para reunir a los de más allá del vecindario, pero fue suficiente para contar.
Perra vio que me acercaba y se llevó los dedos a la boca, pero no le di la oportunidad de dar la señal a sus animales. Le di una patada en la cara como si estuviera pateando una pelota de fútbol, ​​y abortó el silbato para cubrirse la cabeza con los brazos. Mi pie rebotó en uno de sus brazos y su cuerpo entero retrocedió cuando se estremeció.
Como no había disminuido la velocidad antes de alcanzarla, tuve que usar las manos para evitar chocar contra la pared. Una línea de dolor candente me recorrió el brazo por el impacto, comenzando en el punto donde el Rottweiler me había mordido la muñeca. Recordando a los perros, miré a mi derecha, y vi a el más grande de pie, listo para ir en ayuda de su ama. Así que puse a una gran parte de mis bichos entre yo y las bestias. Lo último que vi de ellos antes de que el enjambre bloqueara la mayor parte de mi vista fue como los perros se alejaban rápidamente del enjambre, sobresaltados.
Al encontrarme parada sobre Perra, apoyada contra la pared, continúe el ataque. Sus brazos estaban cubriendo su rostro y su pecho, pero vi su oreja expuesta como un objetivo y puse mi pie sobre ella. Su cabeza rebotó contra el piso, y la sangre floreció desde la parte superior de su oreja. La vista de la sangre casi me detuvo, pero sabía que retroceder ahora le daría la oportunidad de volver a lanzarlos contra mí con un silbido. Mi pie se encontró con su estómago expuesto, y cuando ella levantó sus rodillas para proteger su vientre, apunté una fuerte patada entre sus piernas. Logre que mis patadas conectaran firmemente contra sus costillas tres veces antes de que ella bajara un codo para protegerlas.
No tuve la oportunidad de hacer más daño, porque los perros habían superado su miedo a los bichos y se estaban acercando, dando vueltas alrededor de Perra y de mi mientras el enjambre se extendía. Abandoné mi asalto a Perra para alejarme y enfrentarme a ellos. Sabía que podía soltar a mis bichos contra ellos, pero algo me dijo que los perros no iban a gritar y huir mientras su ama estaba siendo herida. Podría hacer que el enjambre los atacara, pero si el dolor de las mordeduras y picaduras no los detenía, me atacarían y estaría en la misma situación en la que había estado hace un minuto. Dudaba de que Perra los detuviera por segunda vez.
Una sombra cayó sobre mi visión, como una cortina negra azabache que cerrándose frente a mí, bloqueando mi vista de la mitad de la habitación y los perros. Se disolvió en volutas de humo negro un segundo después, y me sorprendió ver a Brian justo en frente de mí, entre los perros y yo.
“Suficiente”, entonó. El pequeño cíclope de orejas caídas que era el terrier le gruñó en respuesta.
Hubo un sonido que no reconocí. Fue solo cuando Perra lo intentó de nuevo, con más éxito, que me di cuenta de que el primer sonido había sido un débil intento de silbar. Los perros miraron a su ama y luego se retiraron, todavía alejándose del enjambre. Retrocedí un poco también, teniendo cuidado de mantener a Brian entre mí y los chuchos.
Perra tosió, luego levantó la cabeza para mirarme a los ojos. Se frotó la oreja con una mano, y su palma estaba roja de sangre mientras se la quitaba. Cuando el pastor alemán se le acercó, ella apoyó la misma mano en su cabeza. Los otros dos perros se movieron más cerca de ella, como si pudieran protegerla, pero su atención estaba completamente fija en Brian y yo.
Cuando pasaron unos pocos segundos y Perra no hizo más intentos de agresión hacia mí, envié una instrucción al enjambre para que salieran. Pude ver a Brian visiblemente relajarse mientras se desvanecían en las grietas.
“No más peleas”, dijo, su voz más tranquila, “Te estoy dirigiendo eso, Rachel. Te mereces lo que Taylor te dio.”
Ella lo fulminó con la mirada, tosió una vez, y luego miró a los otros dos antes de volver su mirada enojada al suelo.
“Taylor, ven a sentarte. Prometo que vamos a-”
“No”, lo interrumpí, “A la mierda esto. A la mierda ustedes.”
“Taylor-”
“Dijiste que no estaba de acuerdo con que me uniera. Nunca dijiste que estaba enojada lo suficiente como para intentar matarme.”
Perra y Brian comenzaron a hablar al mismo tiempo, pero Brian se detuvo cuando comenzó a toser. Cuando se calmó su ataque de tos, Perra me miró y gruñó: “Si les ordenara que te mataran, Brutus te habría arrancado la garganta antes de que pudieras gritar. Les di la orden de lastimar.”
Me reí un poco, solo un poco más aguda de lo que me hubiera gustado, “Eso es estupendo. Ella tiene a sus perros entrenados para lastimar a la gente. ¿En serio? Váyanse a la mierda. Cuenta esto como otro reclutamiento fallido.”
Me dirigí hacia las escaleras, pero no di dos pasos antes de que apareciera otra vez la cortina de negro, bloqueando mi camino. Los poderes de Brian en la wiki habían sido enumerados como generación de oscuridad. Sabía dónde estaban las escaleras y la barandilla de las escaleras, así que puse mi mano frente a mí para asegurarme de que no estaba caminando en un campo de fuerza opaco, y al encontrar que se parecía más al humo, seguí moviéndome. Cuando entré, la negrura se deslizó sobre mi piel, aceitosa y con una extraña consistencia. Combinado con una absoluta falta de luz que me impedía saber si mis ojos estaban abiertos o cerrados, era siniestro.
Cuando mis manos hicieron contacto con la barandilla, un par de manos se posaron en mis hombros. Me giré y las alejé de un golpe, mi voz se elevó mientras medio gritaba, “¡Aléjate!”
Excepto que las palabras apenas me alcanzaron a mí. El sonido se hizo eco como desde un lugar distante, y tenía un vacío que me hizo pensar en alguien gritando desde el fondo de un pozo profundo. La oscuridad no solo bloqueaba la luz. También se tragaba los sonidos. Solté la barandilla cuando me volví para mirar a la otra persona en la oscuridad, y tuve un momento de pánico cuando me di cuenta de que ya no sabía dónde estaban las escaleras. La textura de la oscuridad era inconsistente, lo que dificultaba identificar el alcance total de mis movimientos. Me acordé de aquellos momentos en que había estado bajo el agua y perdí la pista de la dirección en que estaba la superficie. Podía decir en qué dirección era arriba, seguro, pero eso era todo.
Privación sensorial. Cuando esas dos palabras se me vinieron a la mente, me sentí un poco relajada. El poder de Brian estropeaba tus sentidos... Vista, oído, tacto. No estaba limitado a esos tres. Alcancé con mi poder, identifiqué dónde estaban todos los bichos en el loft y en la fábrica. Usándolos para orientarme como un marinero podría usar las constelaciones, descubrí dónde deberían estar las escaleras y encontré la barandilla. Las manos no me habían vuelto a agarrar, así que bajé corriendo las escaleras y salí de la opresiva oscuridad.
Estaba a solo unos pasos de la puerta cuando Brian me llamó, “¡Taylor!”
Cuando me volví para mirarlo, vi que estaba solo.
“¿Vas a usar tu poder sobre mí otra vez?” Pregunté, cautelosa, enojada.
“No. No al aire libre, no fuera de traje, y no en ti. Fue estúpido de mi parte hacerlo en primer lugar. No estaba pensando, solo quería evitar que salieras corriendo. Apenas puedo notar que está allí, así que olvido cómo puede afectar a otras personas.”
Empecé a alejarme, lista para caminar, pero Brian dio un rápido paso en mi dirección, y me detuve.
Brian lo intentó de nuevo, “Mira, lo siento. Sobre usar mi poder sobre ti, sobre Perra.”
Lo interrumpí antes de que pudiera llegar más lejos, “No tienes que preocuparte. No le diré a nadie lo que ustedes me mostraron esta noche, no los atacaré si me encuentro con ustedes en traje. Estoy enojada, pero no estoy tan enojada.” No estaba segura de cuánto de eso era una mentira, pero parecía que era lo que tenía que decir.
Cuando él no dijo nada en respuesta, agregué: “Ustedes me ofrecieron una elección. Podía tomar el dinero e irme, o podía unirme. Déjame cambiar de opinión. Después de lo que tu compañera de equipo acaba de hacer, me debes al menos eso.”
“Si fuera por mí, patearía fuera a Perra y me quedaría contigo”, dijo Brian.
Sus palabras fueron como un cubo de agua en mi cara, despertándome. Había estado enojada, furiosa, ¿y por qué? Porque me sentí traicionada y decepcionada. La ironía de eso, dado mi completo motivo para estar allí en primer lugar, no se me escapó. No habría estado tan decepcionada y traicionada como lo estaba si no disfrutara de su compañía en algún nivel. Aquí estaba Brian, expresando sentimientos similares desde el otro lado de las cosas.
Dejé escapar un largo suspiro. Supuse, “¿Pero no lo harás?”
“Es complicado. Por mucho que te quiera en el equipo, contamos con el jefe para nuestras mensualidades, información, equipamiento y para lavar todo lo que robamos. Contamos con ella para desplegar nuestros golpeadores pesados. Perderíamos todo eso si la echamos.”
“Me convertí en-” Casi dije superhéroe, “capa para alejarme de esa mierda, de pendejas como Perra”. También estaba el hecho de que Tattletale me asustaba, pero no podía decir eso en voz alta.
“Vuelve adentro, Taylor. Por favor. Te garantizo personalmente que no la dejaré hacer algo como eso otra vez o yo abandonaré el equipo. Estás herida, estás sangrando, tienes la ropa rota y dejaste tu bolsa con el dinero en el piso de arriba. Estoy entrenado en primeros auxilios. Al menos déjanos vendarte y ponerte ropa nueva.”
Miré hacia abajo a mi brazo. Tenía mi mano derecha apretada alrededor de mi otra muñeca, y había sangre en la manga de mi sudadera. ¿Y mi traje todavía estaba arriba? Mierda.
“Bien,” suspiré, “pero para que lo sepas, solo volveré porque ella no quiere que lo haga. Si renuncio, ella gana, y no voy a aceptar esa mierda.”
Brian sonrió y me abrió la puerta. “Tomaré lo que pueda”.
[1]A partir de ahora las “maldiciones” mas fuertes las voy a traducir en argentino por que son las “puteadas” que conozco, y al que no le gusta, que se joda.

Nota del Traductor:

para entrar en mas detalle, el texto pierde mucho si traduzco todo como “diablos” y “maldicion”, hay algunas puteadas que ni siquiera se como traducirlas o si tienen traduccion en neutro. Y no veo por que deberia traducirlo con modismos de mexico o españa, los traductores españoles usan sus expresiones sin verguenza.
Voy a tratar de mantener el texto lo mas neutro posible, pero cuando los personajes hablen, van a hablar lo mas aproximado al original posible, y esto significa con palabras fuertes que el neutro carece.
Aunque me contuve de llamar “forra” a Perra en lugar de “pendeja”, no prometo nada a futuro.
Para una guia de que significa cada puteada: Traducinando: Putear en Argento

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